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8 de marzo de 2015

La inocencia del juego

¿Hace cuanto tiempo no jugáis? ¿Por qué cuando somos adultos dejamos de jugar? ¿Qué beneficios tiene el juego en nuestra vida?
La simple acción de jugar cuando somos niños es clave para el desarrollo de nuestra vida, nos ayuda a: potenciar nuestros sentidos, facilitar nuestro desarrollo psicomotor y motriz, desarrollo de la autonomía personal, aprender valores-normas-esquemas, maduración social y afectiva, establecimiento de bases de las relaciones sociales, establecer un equilibrio emocional, potenciar el conocimiento y los procesos cognitivos (atención, memoria. etc)…
A la vez que maduramos, el juego y las funciones que cumple varía; de forma que va siendo más adaptativo para las necesidades que vamos encontrándonos en cada edad. Pero este desarrollo tiene sus bases en la infancia, y lo aprendido entonces, nos acompaña toda la vida.
Una de las bases del juego es la imitación, actuar en función de un papel. Cuando somos pequeños jugamos a: ser médicos y profesores, papas y mamas… todas estas representaciones de distintos roles nos ayudan a crear esquemas. La búsqueda de distintos comportamientos que debemos poner en marcha en diversos momentos de nuestra vida. Así en nuestra vida adulta contaremos con la flexibilidad de variar y modificar nuestra actuación en función de “si estamos trabajando o estamos en casa”, al igual que “si estamos con un familiar o con un desconocido”. Tenemos distintas formas de representar, nuestra única realidad.
El juego en la edad adulta nos ayuda a aprender para la vida, nos enseña a perder y ganar, base fundamental de nuestro día a día. Por ello modificamos el juego de representación hacia situaciones de incertidumbre o riesgo, con un objetivo final donde nuestra actuación juega el papel principal.
A pesar de que crecemos y vamos dejando menos tiempo al juego, no debemos olvidarnos de un factor importante: La imaginación, es fundamental para la capacidad de creación. 
La imaginación potencia nuestra ilusión día tras día, y así facilita tener sueños y luchar por ellos.
Una de las razones por las que el hecho de “jugar” es tan importante es porque solo el hecho de dedicar un rato a pasarlo bien, ya provoca un aumento de los niveles de endorfinas. Disfrutar, reír, hacer actividades divertidas con los amigos ya es saludable porque en sí mismo.
-“Es hora de perder el tiempo haciendo el tonto, jugando, como solo los niños saben hacer”.–
Lucía Alonso Pérez

20 de enero de 2015

¿Conoces tus fortalezas?

La investigación que realizó la psicología positiva sobre las fortalezas personales, se basa en “rasgos” que son patrones de conductas, pensamientos y emociones estables en cada uno de nosotros en la mayoría de situaciones. Seligman (2002) lo define como “el buen carácter” y concreta las 24 fortalezas como rasgos medibles y modificables.
Todas estas cualidades se dividen en 6 grandes grupos (Modelo de fortalezas de Peterson y Seligman (2004):

SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO: Fortalezas cognitivas que implican la adquisición y el uso del conocimiento.
1.- Creatividad (originalidad, ingenio)
2.- curiosidad (interés por el mundo, búsqueda de novedades, apertura a experiencias)
3.-apertura mental (juicio, pensamiento crítico)
4.- Amor por el aprendizaje
5.- Perspectiva (sabiduría)

CORAJE: Fortalezas emocionales que implican el ejercicio de la voluntad para la consecución de metas ante situaciones de dificultad, externa o interna.
6.- Valentía (valor)
7.- Perseverancia (tenacidad, diligencia, laboriosidad)
8.-Integridad (autenticidad, honestidad)
9.- Vitalidad (ánimo, entusiasmo, vigor, energía)

HUMANIDAD: Fortalezas interpersonales que implican cuidar y ofrecer amistad y cariño a los demás.
10.- Amor (capacidad de amar y ser amado)
11.- Amabilidad (Bondad, generosidad, cuidado, compasión, altruismo, simpatía)
12.- Inteligencia social (inteligencia emocional, inteligencia personal)
JUSTICIA: Fortalezas cívicas que conllevan una vida en comunidad saludable
13.- Ciudadanía (responsabilidad social, lealtad, trabajo en equipo)
14.- Sentido de justicia
15.- Liderazgo

MODERACIÓN: Fortalezas que nos protegen contra los excesos
16.- capacidad de personar, misericordia
17.- Modestia, humildad
18.- Prudencia (discreción y cautela)
19.- Autocontrol, autorregulación

TRASCENDENCIA: Fortalezas que forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado a la vida.
20.- Apreciación de la belleza y la excelencia (asombro y admiración)
21.- La gratitud
22.- Esperanza (Optimismo, proyección hacia el futuro)
23.- Sentido del humor (capacidad de diversión)
24.- Espiritualidad (Sentido religioso, fe, sentido en la vida)

Todos nosotros poseemos todas las fortalezas, pero unas con más intensidad que otras, por las que nos veríamos identificados. A pesar de ello, podemos decir que es tan positivo en equilibrio, como la posibilidad de que algunas de ellas resalten, pero debemos saber que ya que todas ellas son positivas se deben amoldar al contexto.

Lucía Alonso Pérez


12 de diciembre de 2014

¡Hoy no duermo!: La privación del sueño

Dormir es una necesidad vital. Al igual que respirar o comer, es una conducta innata que realizamos los humanos todos los días. Algunas de estas necesidades vitales se pueden controlar en mayor o menor medida, como la de comer. Sin embargo no podemos desafiar a nuestro organismo a no dormir, tarde o temprano el sueño llegará.

Estas conductas son vitales, es decir, necesitamos de ellas para poder vivir. Quizás hayas podido comprobar por ti mismo qué sucede cuando no las llevamos a cabo, por ejemplo: si no comes tendrás hambre, te dolerá el estómago y te “sonarán las tripas.”

En cuanto al sueño, ¿cuánto tiempo ha sido el máximo que has estado sin dormir? Si has tenido que estudiar, terminar un trabajo, has salido por la noche hasta tarde… Cuando pasamos tiempo sin dormir nos sentimos cansados, nuestras capacidades cognitivas como la atención, la memoria y la percepción pierden eficacia, o aparecen distorsiones perceptivas o incluso alucinaciones. 

¿Alguna vez te has preguntado cuánto tiempo podría una persona aguantar sin dormir? Lo que los expertos han podido determinar que el récord lo tiene un estudiante de EEUU, con 17 años, Randy Gardner. Este estudiante estuvo despierto durante 264 horas, 11 días.

¿Qué ocurre con las personas a las que se les ha privado de sueño y se les permite dormir de nuevo? El sueño perdido no lo van a recuperar, pero las primeras noches dormirán más de lo que es habitual en ellos. Por lo tanto, cuando pasamos alguna noche en vela o dormimos menos de lo que necesitamos, esas horas de sueño no las recuperamos.

Además, la privación de sueño tiene consecuencias negativas para nuestra salud, incrementando el riesgo de enfermedades cardíacas e hipertensión. La falta de sueño también afecta al estado de ánimo y a nuestro sentido del humor.

¿Y por qué dormimos? Todas las personas necesitamos dormir y descansar, aunque unas personas necesiten menos horas que otras o se tenga un sueño más o menos profundo.

El sueño tiene una función reparadora muy importante, ya que interviene en procesos como la reparación de tejidos, la consolidación de la memoria y el aprendizaje o el crecimiento.

Por ello destacamos la importancia de dormir y que el sueño sea reparador.


Silvia Abbad-J.A.

30 de noviembre de 2014

¿Una jornada laboral agotadora?

Cuantas personas no están satisfechas con su trabajo, o cuantas a pesar de estar a gusto comienzan a dudarlo debido a las horas extra, aumento de presión, exigencias y responsabilidades… Pues si comienzas a detestarlo, no te dejes llevar por una época mala, vamos a tratar de darte pautas para resistir y que nuestra semana no se reduzca al trabajo únicamente. 

Cuando debemos hacer frente a unas demandas que nos superan, vivimos esa situación como estresante, lo que nos genera una activación de nuestro cuerpo que produce ansiedad. Dicha alteración provoca problemas secundarios como pueden ser problemas para conciliar el sueño, alteraciones en nuestra alimentación, mostrarnos más irritables, sensación de ineficacia y agotamiento…

Inicialmente no supone un problema, ya que es lógico que ante los cambios laborales (nuevos proyectos, ascensos, época de mayor demanda, evaluaciones…) nuestro cuerpo reaccione con un estado de activación y alarma. El problema aparece cuando el estresor permanece a lo largo del tiempo y no somos capaces de adaptarnos a ello. 

¿Cómo nos puede afectar este problema extendido en el tiempo?

· Puede generar problemas relacionados con la salud: Dolores musculares, hipertensión, dolores de cabeza, alteraciones del sistema digestivo, úlceras gástricas…

· Cuando hay una alteración del sistema de alerta de nuestro organismo, se produce un desequilibrio hormonal, afectando por ejemplo a nuestro sistema inmunológico que puede facilitar por ejemplo ponerte enfermo con frecuencia y una notable pérdida de energía.

·  Reducción de la concentración y memoria, afectando en la calidad de las labores que se deben realizar. Generando problemas de rendimiento y eficacia laboral.

·  Pérdida de motivación, cansancio y emociones negativas como tristeza, frustración.

Debido a que no podemos mantener nuestro estado de activación mucho tiempo, finalmente se produce un agotamiento; lo que produce “estar quemados” o “fatiga laboral”.

El problema más significativo, no viene marcado por las alteraciones personales, sino por lo que genera a nivel de nuestras relaciones personales. Este problema dificulta conciliar nuestra vida laboral, familiar, social  y personal.

Algunas recomendaciones que podemos darte son:

- Fomenta la calidad y disfrute del tiempo que estás fuera del ambiente laboral.

- Trata de descansar y dedica tiempo a alimentarte correctamente.

- Organiza y gestiona tu tiempo.

- Realiza ejercicio físico y pon en marcha alguna técnica de relajación.

- No recurras a conductas desadaptativas, como por ejemplo el tabaco, café y bebidas alcohólicas para despejarte.

- Trata de desconectar una vez acabada la jornada laboral y en los momentos de descanso: Disfruta de la hora de comida sin hablar de lo que te queda por hacer.

- Realiza actividades agradables y de ocio.

Estos recursos, facilitarán tanto tu bienestar personal, como la posibilidad de llevar a cabo tu jornada laboral con mayores capacidades y de forma más eficaz.


Lucía Alonso Pérez

19 de noviembre de 2014

Astenia otoñal, ¿Puede que esté sufriéndola?


Ha llegado tarde pero ya tenemos aquí el otoño y con él las lluvias, el frío, menos horas de luz… y en algunos casos la astenia otoñal.

Aunque es más frecuente en mujeres, nadie se libra de poder padecerla en esta época del año. Normalmente son los síntomas de apatía, tristeza, falta de energía, irritabilidad, falta de apetito o dificultad para centrar la atención o para conciliar el sueño los que nos indican que quizás podríamos estar sufriendo la astenia otoñal.  Pero no tienes de que preocuparte porque en la mayoría de los casos, estas sensaciones desaparecen pasadas unas semanas cuando ya nos hemos adaptado al cambio de clima.  



Para  hacer más llevaderas estas molestias puede ayudarte:
  • Aliméntate bien. La comida tiene un efecto muy poderoso sobre nuestro estado de ánimo, por eso debes prestar especial atención a lo que comes y  la regularidad que lo haces. Los frutos secos, carnes, verduras, pescados, lácteos son algunos de los alimentos más recomendables e intenta evitar las comidas precocinadas o poco sanas y las bebidas muy excitantes. Por último, no olvides que no hay nada como hacer un buen desayuno y estar bien hidratado. En resumen, en una dieta sana, variada y equilibrada está la clave.
  • Aprovecha la luz. Una de las causas principales de la astenia es la reducción de las horas de luz, así que remédialo saliendo, paseando, dejando que la luz entre en tu casa…
  • Haz ejercicio físico. Hemos visto en otras ocasiones la importancia que tiene el deporte para mantener no sólo el cuerpo sano sino también una mente sana. Te recomendamos que salgas a pasear, correr… y si puedes hacerlo al aire libre y de día mucho mejor.   
  • Duerme y descansa tanto tiempo como necesites y siempre que te lo permitan tus obligaciones. Puede que hayas observado que estás más cansado o dormilón de lo habitual, date una pequeña licencia y aumenta tus horas de sueño, ¡con 15 minutos más puede ser suficiente!
  • Pásalo bien. No hay nada mejor cada día que recompensarnos con una actividad que nos guste y con la que disfrutemos. Busca el momento para ir a clase de baile, ver una serie, ir al cine, leer… Recuerda hacer actividades gratificantes es uno de los mejores antidepresivos que hay.

La actitud es lo más importante. No podemos controlar el clima así que debemos aceptarlo como paso principal para encarar esta estación con actitud positiva y constructiva. ¡Aprende a verle el lado bueno de las cosas!
Como hemos dicho al inicio la astenia suele ser temporal y tal y como viene se va pero si consideras que solo no puedes superarla, te recomendamos que acudas a un especialista para recibir el apoyo y la ayuda necesaria.


Paula Gordillo

26 de octubre de 2014

El poder de la música


Desde, incluso antes de nacer, estamos rodeados de melodías. La música forma parte de nuestro día a día, ya que escuchamos música en numerosas ocasiones a lo largo del día: en casa, en el coche, de camino al trabajo, para hacer ejercicio, en la televisión, para relajarnos… Sin embargo, ¿te has parado a pensar alguna vez en cómo la música repercute en nosotros?

Se han realizado estudios, en los que un grupo de personas escuchaban canciones de contenido violento y otro grupo que escuchaban canciones del mismo grupo musical pero el contenido de las canciones era otro. A continuación se les presentaba una lista de palabras. Las personas que escuchaban las canciones de letras violentas, daban un significado violento a palabras neutras como roca o palo.

La música tiene una fuerte influencia sobre nosotros, ¿de qué manera nos puede influir?

-          En el estado de ánimo

¿Qué tipo de música te gusta escuchar en cada momento?  La música afecta a nuestro estado de ánimo, por lo tanto, en función de cómo nos sintamos, vamos a preferir un tipo de música u otro.

Si la música que escuchamos es alegre, nuestro estado de ánimo mejora, nos activamos, estamos más positivos y alegres. Si por el contrario, la música que escuchamos es triste, nos sentiremos nostálgicos, melancólicos y con menos ganas de hacer cosas.

-          En el aprendizaje, en el lenguaje y la expresión emocional

La música contribuye a mejorar la autoestima, facilita la expresión emocional y favorece el desarrollo social, permitiendo fortalecer las relaciones de amistad. La música ayuda a los más pequeños a desarrollar habilidades, como la imaginación, la creatividad, la atención, la memoria o la comprensión de enunciados complejos.

Existen estudios que han demostrado que las personas que escuchan música desde pequeños y de manera habitual, tienen mejores habilidades del lenguaje, son más felices y más creativos. 

Música como terapia alternativa

Algunas terapias están basadas en la música para mantener, mejorar o restaurar el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y social de las personas.

Muchos investigadores buscan la capacidad de la música para rehabilitar pacientes con Alzheimer, Parkinson, síndrome de Tourette, afasia, parálisis o lesiones cerebrales.

La música puede ayudar también a estudiantes autistas que tengan dificultades para interactuar con los compañeros y profesores.

La música también se utiliza como analgésico para la reducción del dolor crónico o severo, para reducir el estrés y la ansiedad, en personas con problemas de adicciones o en el proceso de preparación al parto.

“Sin música, la vida sería un error”

(Nietzsche)

Silvia Abbad-J.A.

5 de octubre de 2014

El sol mejora nuestro estado de ánimo

Se acaba el verano, y poco a poco se van reduciendo las horas de luz. Pronto llevará el frio, la lluvia… esperamos que hayáis cargado vuestras pilas de energía estos últimos meses. ¿Sabías que la luz solar tiene beneficios para nuestro bienestar? ¿Alguna vez ha notado lo bien que se sienta pasar tiempo al aire libre en un día soleado?
Una exposición regular al sol es un factor crítico para la salud óptima, nuestra felicidad y la satisfacción en general. La luz del sol es importante para la regulación de nuestras funciones corporales y pautas de sueño. 

Una exposición al sol segura, le permite a tu cuerpo producir vitamina D, y esto es muy bueno para tu estado de ánimo. Por tanto, tomando las precauciones adecuadas es factible sacarle partido a las horas que dedicas a tomar el sol.  De esta forma, la piel, el sistema inmune, nuestro estado de ánimo y el descanso se benefician notablemente de su acción.

¿Por qué es positivo?

El sol, y la Vitamina D que éste fija en el cuerpo, se asocian a una amplia variedad de beneficios para el cuerpo. La vitamina D desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. El sol es la fuente natural más potente para obtener vitamina D porque es una pro-hormona que nuestra piel produce cuando se expone a los rayos UVB del sol; y aunque también se encuentra en alimentos, en comparación con la cantidad producida durante la exposición solar es mucho más baja.  Entre sus beneficios,  se incluye además, que reduce el riesgo de varios tipos de cáncer, enfermedades del corazón, esclerosis múltiple y osteoporosis, así como la mejora del sistema inmune. Eso sí, asegúrate de usar protector solar, pues mientras debes evitar quemarte, también necesitas la mayor exposición al sol para una buena salud.

Los bajos niveles de sol en el invierno o si vives en ciudades frías, pueden hacer que no estés muy bien de ánimo; y si lo unimos a que comenzamos una larga época de trabajo y de responsabilidades, aún es peor. Podemos decir que el comportamiento humano está muy condicionado por la cantidad de luz que el cuerpo recibe por día.    Por eso os aconsejamos, que incluso haciendo frio, es conveniente tener una exposición a la luz natural a lo largo del día, como por ejemplo: Colócate cerca de una ventana en la oficina o en una cafetería, aprovecha a dar un paseo antes de que caiga el sol, realiza deporte al aire libre…

Lucía Alonso Pérez

22 de septiembre de 2014

El sol mejora nuestro estado de ánimo


Se acaba el verano, y poco a poco se van reduciendo las horas de luz. Pronto llegará el frío, la lluvia… esperamos que hayáis cargado vuestras pilas de energía estos últimos meses. ¿Sabías que la luz solar tiene beneficios para nuestro bienestar? ¿Alguna vez ha notado lo bien que se sienta pasar tiempo al aire libre en un día soleado?

Una exposición regular al sol es un factor crítico para la salud óptima, nuestra felicidad y la satisfacción en general. La luz del sol es importante para la regulación de nuestras funciones corporales y pautas de sueño. Una exposición al sol segura, le permite a tu cuerpo producir vitamina D, y esto es muy bueno para tu estado de ánimo. Por tanto, tomando las precauciones adecuadas es factible sacarle partido a las horas que dedicas a tomar el sol.  De esta forma, la piel, el sistema inmune, nuestro estado de ánimo y el descanso se benefician notablemente de su acción.


¿Por qué es positivo?

El sol, y la Vitamina D que éste fija en el cuerpo, se asocian a una amplia variedad de beneficios para el cuerpo. La vitamina D desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. El sol es la fuente natural más potente para obtener vitamina D porque es una pro-hormona que nuestra piel produce cuando se expone a los rayos UVB del sol; y aunque también se encuentra en alimentos, en comparación con la cantidad producida durante la exposición solar es mucho más baja.  Entre sus beneficios,  se incluye además, que reduce el riesgo de varios tipos de cáncer, enfermedades del corazón, esclerosis múltiple y osteoporosis, así como la mejora del sistema inmune. Eso sí, asegúrate de usar protector solar, pues mientras debes evitar quemarte, también necesitas la mayor exposición al sol para una buena salud.

Los bajos niveles de sol en el invierno o si vives en ciudades frías, pueden hacer que no estés muy bien de ánimo; y si lo unimos a que comenzamos una larga época de trabajo y de responsabilidades, aún es peor. Podemos decir que el comportamiento humano está muy condicionado por la cantidad de luz que el cuerpo recibe por día.    Por eso os aconsejamos, que incluso haciendo frio, es conveniente tener una exposición a la luz natural a lo largo del día, como por ejemplo: Colócate cerca de una ventana en la oficina o en una cafetería, aprovecha a dar un paseo antes de que caiga el sol, realiza deporte al aire libre…


Lucía Alonso Pérez

14 de julio de 2014

¡El verano es para disfrutar!

Ha llegado el buen tiempo y con él las altas temperaturas. Esta época del año es de especial riesgo y en la que hay que tomar precauciones para prevenir futuros problemas de salud y evitar posibles infortunios.

Los niños y mayores comprenden la población de riesgo ante las altas temperaturas que llegamos a alcanzar durante el verano. Sin embargo, para prevenir problemas que vayan a afectar a nuestra salud, es recomendable que todos sigamos unas recomendaciones básicas y recomendables a recordar año tras año.

Tanto si sales de vacaciones como si no, te damos algunos consejos a seguir para evitar esos riesgos y poder disfrutar de unas merecidas vacaciones.

Exposición al sol y altas temperaturas.  

Las altas temperaturas y el buen tiempo invitan a pasar tiempo fuera de casa, ir a piscinas y playas, practicar deporte al aire libre o pasear por la calle. Por ello debemos recordar utilizar crema solar con suficiente protección. Aplícate el protector solar antes de salir de casa, no esperes a estar en la playa o en la piscina, incluso si vas a practicar algún deporte, y con una frecuencia regular.

Evita exponerte al sol en las horas centrales del día y de forma prolongada, estas horas son las que tienen unos riesgos mayores.

Utiliza gafas de sol que sean adecuadas a proteger de los rayos ultravioleta, para evitar problemas oculares.

Hidratación

El calor es un factor que influye en la deshidratación. Para hacerle frente mantente bien hidratado bebiendo líquidos, preferiblemente agua y zumos naturales sin demasiada azúcar. Para completar la hidratación diaria es aconsejable también comer fruta, ya que las frutas de verano se componen en su mayor parte de agua.

Mantén la cabeza protegida contra los rayos solares o evita una exposición prolongada al sol, para evitar una insolación.

Piscinas y playas

Presta atención a los más pequeños cuando estén tanto dentro como cerca del agua, así como sus juegos, evitando que corran por el bordillo de la piscina o jueguen a hacer ahogadillas.
No te tires a la piscina en zonas poco profundas o rocosas en el mar, puede provocar lesiones medulares. Este tipo de acciones causa el 6% de lesión en la médula espinal en España.

Respeta el tiempo de la digestión después de comer antes de darte un baño, puede producir un corte de digestión. Al meterte en el agua hazlo poco a poco, dejando que el cuerpo se acostumbre a la temperatura del agua. Si notas algún síntoma extraño: mareo, náuseas, escalofríos… sal del agua.

Conducción
Si vas a coger el coche estas vacaciones ten en cuenta varios aspectos. Es importante que revises el coche antes de salir. Si se trata de un viaje largo, realiza paradas cada 2 horas, para descansar y aprovecha para tomar alguna bebida con cafeína para estar más alerta. Mantente hidratado durante el viaje.
Si te encuentras con tráfico abundante mantén la calma, lo importante es llegar al destino, no llegar cuanto antes. 


Disfrutar del verano no es sinónimo de agobios, sino que teniendo en cuenta estos sencillos consejos podemos disfrutar aún más de unos agradables días de descanso.


Silvia Abbad-J.A.

13 de julio de 2014

¿Por qué resulta tan difícil dejar de fumar?

¿Alguna vez has intentado dejar de fumar? ¿Te ha resultado una tarea sencilla? Después de intentarlo, ¿has vuelto a recaer? Es lo normal, el 80% de las personas que lo intentan tienen recaídas. 

Mucha gente fumadora piensa que tiene el control y por lo tanto podrá dejar de fumar cuando quiera. Sin embargo, si ya lo has intentado una, dos o varias veces, habrás comprobado que dejar de fumar no es tarea sencilla. No te desesperes, antes es conveniente saber por qué resulta tan difícil y por qué tantas personas recaen.

La nicotina es una sustancia adictiva que, al igual que otras sustancias, genera dependencia, a nivel biológico, mental y social, como ya explicamos en otro post (http://blog-feeling.blogspot.com.es/2014/01/que-sabes-del-tabaco.html). Esa dependencia genera un hábito difícil de controlar. Esta sustancia causa sensación de placer, está asociada a momentos de relajación, tranquilidad y abstracción de sensaciones desagradables, y ¿quién no quiere sentirse así?

Una vez que una persona empieza a fumar, y a medida que pasa el tiempo, siente la necesidad de aumentar las dosis de nicotina, por tanto el número de cigarrillos aumenta, para conseguir el efecto placentero que tenía antes. Esto se conoce como tolerancia, de forma que el hábito de fumar se instaura con mayor fuerza y se asocia a más situaciones.

Cuando una persona decide dejar de fumar, empieza a sentir síntomas muy desagradables: mareos, cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, cansancio, boca seca... Son los síntomas de la abstinencia. La manera de evitar que aparezcan estos síntomas es volviendo a fumar, de forma que por un lado se alivian los síntomas, pero por otro lado volvemos a tener otra vez el problema.

Te damos algunas de las razones más importantes por las que hay que dejar de fumar:
  • Mejora tu salud, tanto física como mental.
  • Disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, así como el riesgo de padecer alguna enfermedad pulmonar y cáncer. El cáncer de pulmón y el de mama están muy relacionados con la conducta de fumar.
  • Se reduce el envejecimiento prematuro de la piel.
  • Mejora tu rendimiento físico, sintiéndote con más energía y vitalidad.
  • Mejora de la respiración y problemas derivados, como asma o ronquidos.
  • Mejoran los sentidos del gusto y el olfato, mejorando el sabor de las comidas.
  •  Mejora a la salud de los que están a nuestro alrededor.

En resumen: mejora nuestra calidad de vida y te sentirás más satisfecho contigo mismo.

Debido al alto porcentaje de recaídas, es bueno tener apoyo psicológico. Los últimos estudios han demostrado que con ayuda de un especialista y un tratamiento adecuado, el éxito de dejar de fumar aumenta del doble.


Silvia Abbad.J.A.

17 de junio de 2014

Y tu, ¿Fluyes?

¿Has oído hablar de la palabra “fluir” o el “flow”? Desde hace un tiempo es un término que se ha puesto de moda y que se ha convertido en un objetivo por parte de muchas personas. Pero, ¿Qué significa fluir? O ¿Por qué merece la pena intentarlo?

Lo primero que debemos entender es a qué nos referimos cuando hablamos de fluir. Esta experiencia se define como un estado óptimo en el que la persona está absorta en una actividad en la que utiliza todas sus habilidades, pierde la noción del tiempo y experimenta una gran satisfacción. (Csikszentmihalyi, M)

¿Qué beneficios nos aporta el “fluir”?

  • Nos ayuda a organizarnos mejor para poder dedicar más tiempo a actividades que nos resultan realmente gratificantes y que contribuyen a nuestro crecimiento personal. Somos capaces de reservar el tiempo necesario para hacer aquello que nos hace feliz.
  • Somos más libres. Tener diversos intereses y dedicarles toda nuestra energía a ellos, nos libera de las presiones por parte de los demás o de nosotros mismos. Nos convertimos en personas más independientes y autónomas.
  • Necesitamos menos de los demás o de las circunstancias. Cuando somos capaces de disfrutar de cada actividad o tarea que tenemos que hacer, somos capaces de proporcionarnos una vida plena a nosotros mismos. No necesitamos buscar fuera, lo que hemos encontrado dentro de nosotros.
  • Mejora nuestro rendimiento. Cuando estamos fluyendo somos mucho más productivos y nuestro rendimiento es mucho mayor.
  • Nos damos cuenta de todos los detalles, somos más curiosos. Al prestar maás atención a las cosas vamos descubriendo aspectos que antes desconocíamos y eso nos despierta la curiosidad para seguir indagando.
  • Toleramos mejor el estrés. Al estar inmersos en lo que hacemos el estrés es mucho más fácil de soportar ya que a pesar de estar experimentando una emoción negativa, la motivación nos impulsa a seguir con nuestra tarea.
  • Aumenta la autoestima. Como hemos visto, el estado de fluir contribuye a nuestra felicidad y repercute en nuestro desempeño. El tener presente todas esas situaciones nos ayuda a querernos más y a estar más satisfechos con nosotros mismos.
  • Nos ayuda a cultivar nuestras fortalezas. El fluir nos permite mejorar en cada una de nuestras habilidades. 

Trucos que  favorecen  el “fluir”

  • Acostúmbrate a hacer las cosas lo mejor posible poniendo en marcha todas tus habilidades.
  • Despierta tu curiosidad y entusiasmo para hacer actividades que realmente te gustan. Seguro que hay una larga lista de cosas que llevas mucho tiempo deseando probar, ahora es el momento para probar y encontrar cosas que te hagan feliz.
  • Ejercita el músculo de la atención. Es esencial estar atentos en lo que hacemos para poder fluir por eso te animamos a que te esfuerces y que intentes centrar tu atención lo máximo posible. Al principio es normal que te cueste pero si tienes paciencia podrás dirigir tu atención donde quieras y por largos periodos de tiempo.

No todos tenemos la capacidad para fluir igualmente desarrollada y es normal que en algunas actividades experimentemos esta sensación mientras que otras nos parezcan aburridas, difíciles o desagradables.  Te aconsejamos que lo intentes porque nunca es tarde para aprender a disfrutar de las cosas.  

Paula Gordillo Montilla


3 de junio de 2014

¿Existen hormonas de la felicidad?

Muchas veces hemos oído hablar sobre que el deporte, la luz… nos hace sentir bien, ya que ponen en marcha las hormonas de la felicidad, pero ¿Sabemos cuáles son, y por qué facilitan nuestro bienestar?

Al realizar ciertas actividades, nuestro cuerpo produce una serie de hormonas, siendo algunas de ellas las encargadas de aumentar nuestro estado de ánimo. Todas aquellas cosas o actividades que nos resultan agradables hacen que produzcan con mayor rapidez, como por ejemplo disfrutar de actividades agradables, ver cosas que nos gustan, logros, la sexualidad, el deporte y algunos productos alimenticios entre otras. Os presentamos algunas de ellas:

Las endorfinas: Son las responsables de producir felicidad 

Son opiáceos naturales de nuestro organismo, pueden llegar a ser 20 veces más potentes que remedios médicos contra el dolor.

Algunas de las funciones de las endorfinas es reducir el dolor, aumentar el buen humor, estabilizar el estado de ánimo, lograr el bienestar personal, mejorar el sistema inmunológico y retrasar el envejecimiento. Además nos genera energía y nos sentimos más estimulados para realizar actividades agradables.

Actividades que aumentan las hormonas: Escuchar música, bailar, pintar, darse un baño, caminar y correr, quedar con los amigos, practicar yoga, hacer ejercicio, tomar el sol, etc. 

La dopamina: Nos generan placer y motivación

La dopamina es una hormona generada por el hipotálamo, y se producen ante estímulos positivos y no ante cosas negativas.

Tiene muchas funciones en el cerebro, influyendo en el comportamiento, la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche o prolactina, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje.

La motivación promueve la segregación de esta hormona, incrementa nuestra actividad general y la creatividad en la generación de ideas. Es interesante saber que se reduce la producción de dopamina cuando no encontramos beneficio en algo.

La serotonina: Alivia nuestro estado de ánimo

La serotonina es la hormona del humor y de la felicidad. Bloqueando estados de ira, enfado o tristeza.

Destacamos entre sus funciones, la recuperación de un estado de ánimo negativo. Se encarga de regular el sueño, el apetito, la temperatura y el descanso siendo todo ello fundamental para el equilibrio de los sistemas de nuestro cuerpo.

Un factor que aumenta la producción de serotonina es la luz solar.

Lucía Alonso Pérez

9 de mayo de 2014

Beneficios de hacer deporte

El cuerpo humano esta diseñado para realizar actividad física. Hoy en día resulta complicado hacer algo de ejercicio físico debido al ritmo de vida que llevamos. Nuestro bienestar aumenta si practicamos algo de ejercicio ya que consigue una distracción de los eventos estresantes que nos producen ansiedad.

Hacer ejercicio estimula nuestro organismo, en concreto la hipófisis, dando lugar a la liberación de endorfinas. Las endorfinas son hormonas que se encuentran relacionadas con la reducción o ausencia de sensación de dolor, produciendo sensaciones de placer.

Es conveniente hacer ejercicio, no sólo para perder peso o mejorar las cualidades físicas, sino también para sentirnos bien con nosotros mismos. Practicar ejercicio de una forma constante mejora nuestra sensación de bienestar y mejora nuestra autoconfianza. 
                                                                                     

Los beneficios del ejercicio físico son:

  • Ayuda a que tengamos un mejor control del estrés, nos distrae de las preocupaciones.
  • Atenúa las conductas de ira y agresividad.
  • Reduce síntomas de ansiedad y depresión.
  • Favorece el optimismo, aumenta la motivación y la confianza en uno mismo.
  • Tiene efectos positivos en la calidad del sueño.
  • Mejora la concentración, el rendimiento académico y la eficiencia en el trabajo.
  • Favorece la satisfacción sexual.
  • Tiene efectos positivos en la salud física: disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas de hipertensión, obesidad y protege contra algunos tipos de cáncer como el de colon.
  • Tiene un efecto socializador, ya que facilita relacionarnos con otras personas.
Practicando ejercicio, tanto aeróbico como anaeróbico, 3 días a la semana, al menos durante 45 minutos, podemos conseguir esa sensación de bienestar y mejorar nuestra salud física y psicológica. 


Silvia Abbad-J.A.

15 de abril de 2014

ESTILO DE VIDA SALUDABLE


El estilo de vida se refiere al comportamiento, actitudes y hábitos cotidianos, que llevamos a cabo las personas día a día, entre los cuales encontramos tanto comportamientos saludables como no saludables. Estos comportamientos los vamos adquiriendo poco a poco desde que somos pequeños hasta que los convertimos en nuestra forma de vida, por ello el papel de los padres en la educación para la salud es importante.

Desde hace tiempo se habla de que la enfermedad no es sólo física, sino que además se incluyen otros factores. La Organización Mundial de la Salud define que la salud es “el estado de completo bienestar físico, psíquico y social y no solamente la ausencia de enfermedad”. Así, para llevar un estilo de vida adecuado no sólo tenemos que cuidarnos físicamente, sino que también debemos cuidar nuestro bienestar psicológico y social.

Hábitos poco o nada saludables como el sedentarismo, una alimentación inadecuada, basada principalmente en la ingesta de grasas y azúcares, los problemas de sueño, entre otros, nos puede llevar a tener problemas de salud como la diabetes, sobrepeso, hipertensión arterial, altos niveles de colesterol en sangre o dolores musculares. Además problemas del estado de ánimo, autoestima y estrés. Existen estudios que demuestran que llevar un estilo de vida saludable, a través de nuestro comportamiento, podemos prevenir en un 80% padecer enfermedades crónicas.

Llevar a cabo conductas saludables implica desarrollar un estilo de vida saludable que permita nuestro bienestar.

¿Qué podemos hacer para que nuestra calidad de vida mejore?
  •     Realizar ejercicio físico con frecuencia, al menos durante 45 minutos entre 3 y 5 veces a la semana.
  •     Tener unos hábitos alimentarios saludables, llevando una dieta sana y equilibrada.
  •         Tener unos patrones de sueño adecuados, que nos permita descansar.
  •           Afrontamiento adecuado de las situaciones de estrés.
  •           Evitación del consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco o drogas.
  •          Acudir a revisiones médicas y adherencia a los tratamientos médicos.
  •           Fomentar tu autoestima.
  •           Fomentar las relaciones sociales y dedicarles tiempo.

¡Tener una buena salud física mental y social está en tus manos!


Silvia Abbad-J.A.

18 de marzo de 2014

¿Cómo aumentar la calidad del sueño?

El sueño forma parte de la vida cotidiana de cualquier individuo, podemos mejorar nuestra calidad de sueño y prevenir alteraciones de nuestro descanso mediante el fomento de hábitos de conducta saludables.

Existen factores que influyen en el sueño, como son: El ritmo circadiano (los intervalos de sueño vigilia acordes con la luz), factores intrínsecos del organismo (edad, patrones de sueño, estado de ánimo etc.), factores conductuales (hábitos y conductas) y los factores ambientales (disponer de un ambiente conocido, confortable y adecuado a las necesidades del descanso favorece el sueño y su calidad.)

Sobre los conductuales y los ambientales es donde nosotros podemos actuar instaurando una correcta higiene del sueño. Lograremos así conciliar el sueño y mantenerlo creando un entorno ordenado, tranquilo y cómodo.

10 Consejos a tener en cuenta

1.  Ir a dormir solo y únicamente cuando se tenga sueño, adaptando el tiempo de permanencia en la cama a las necesidades reales de sueño, respetando los horarios naturales de descanso según los ciclos de vigilia-sueño.

2.Establecer un horario regular para la hora de levantarse y a ser posible también para la hora de acostarse, garantizando que las horas de sueño son las necesarias para satisfacer un adecuado descanso. Además no desplazar mucho la hora de levantarse los fines de semana.

3.  Hacer deporte o pasear regularmente pero al menos tres horas antes de acostarse. La mejor hora para hacer ejercicio es la primera hora de la tarde. No hacer ejercicios físicos fatigosos des­pués de las 20:00 horas.

4. Evitar siestas prolongadas (no más de 20-30 minutos) y nunca por la tarde-noche.

5. Crear las condiciones ambientales adecuadas para conciliar el sueño (luz, temperatura, nivel mínimo de ruido, ropa cómoda, etc.)

6.  Favorecer una rutina relajante mediante la práctica de técnicas o ejercicios de relajación.

7.Evitar comidas abundantes y/o pesadas antes de acostarse, así como la realización de actividades estresante. Se recomiendan cenas ligeras, una o dos horas antes de acostarse; sin embargo, tampoco se aconseja acostarse con sensación de hambre.

8. No tomar sustancias excitantes como café, té, alcohol, tabaco, chocolate, etc., especialmente durante la tarde o al final del día.

9.Evitar situaciones que le activen o impliquen emocionalmente antes de dormir. Además trata de no llevar preocupaciones a la cama.

10.  Evitar la exposición a luz brillante a última hora de la tarde y por la noche si existen problemas para conciliar el sueño. No realizar en la cama tareas que impliquen actividad mental (ver la televisión, usar el ordenador, etc.).

Todas estas medidas resultan de gran utilidad para favorecer el sueño y un buen descanso. A pesar de ello es recomendable que si existe una alteración prolongada en el tiempo se acuda a un profesional. Descarta la automedicación para favorecer el sueño, si no está recomendado por el médico. Tener en cuenta estas pautas servirá para completar el tratamiento terapéutico.


Lucía Alonso Pérez