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10 de marzo de 2015

¿Relaciones a distancia? ¡ES POSIBLE!


Hoy en día son cada vez más frecuente las relaciones a distancia por múltiples razones (laborales, académicas…) Y si es a veces complicado conseguir que una relación sea gratificante estando juntos, la distancia no lo va a poner mucho más fácil. Pero no hay nada imposible, si se desea y si se trabaja por ello.

Ingredientes para que una relación a distancia funcione:
    Esto es cosa de dos
Si queréis que funcione una relación de este tipo, es muy importante que ambos estéis de acuerdo y comprometidos. Pueden surgir algunas dudas al principio porque las relaciones a distancia tienen mala fama, pero si ambos queréis no hay porque temerlas.
Daos tiempo
Para un cambio de este tipo supone es necesario un tiempo de adaptación, pero no pienses que el tiempo por si sólo va a ser suficiente. Ambos tenéis que trabajar y esforzaos para construir una situación sólida a pesar de las circunstancias y de los obstáculos que vayan surgiendo.
Marcad un final (es)
Es importante que os reencontréis con cierta frecuencia. Que vuestra separación tenga una fecha límite os motivará a hacer el esfuerzo por mantenerla cuidada.
No dejéis de vivir vuestra vida.
Al igual que si se tratara de una relación convencional, es importante enriquecer cada uno su vida de forma independiente. No dejéis de salir con amigos, ir al cine, practicar vuestros hobbies… Aunque al principio pueda costar y dar pereza, esto os ayudará a combatir la tristeza, nostalgia o la desgana. ¡Importante! Cuando quedes con otras personas no monopolices el encuentro con tu relación. Tienes que aprender a cuidar todas las áreas de tu vida y disfrutar con cada una de ellas.
Aprended a comunicaros.
La comunicación es uno de los aspectos más importante y que mayores problemas suele acarrear. La clave, una vez más, es que los dos estéis de acuerdo. Por ejemplo: un mensaje antes de dormir, una llamada telefónica una vez a la semana… Mantener cierta rutina es importante pero hay que aprender a ser flexibles y a tolerar los imprevistos. No olvides que esta “encima” de una persona puede ser muy cansado además de no ser nada atractivo.
Los mensajes, emails… pueden llevar a interpretaciones erróneas de manera que siempre que puedas, utiliza las video-conferencias, notas de voz o llamadas telefónicas.
También tendrás que ser mucho más expresivo y cuidadoso con las ironías, bromas o ambigüedades ya que es bastante probable que no se entiendan y den lugar a tensiones. Utiliza un lenguaje directo y sencillo en el que expreséis emociones y las ideas de una en una. Los emoticonos, fotos… pueden ser de ayuda como apoyo al mensaje escrito.
Compartid las penas pero también las alegrías.
Tan importante es contar lo malo como lo bueno. Hablar sobre dudas, miedos… es muy sano pero también lo es ser positivo y agradecido por el rato de conversación o por cualquier otra cosa que valores de la relación. Eso fortalecerá la relación y hará que ésta madure. ¡No te olvides de agradecer o señalar todo lo bueno que hay en tu relación!
No os dejéis arrastrar por vuestras emociones.
Emociones como la tristeza, estrés, celos… son complicadas de gestionar y aún más cuando os separan cientos de kilómetros. Pero que sea complicado no significa que sea imposible. Lo primero es aceptar que estás emociones aparecen en todas las parejas ya estén juntas o separadas, es decir, son normales. Y lo segundo es que detectéis que está causando la emoción e intentar encontrar una solución.
¡Sorprendeos!
Una de las cosas buenas de la distancia es el factor sorpresa. Además de darle emoción a la relación será un lubricante perfecto para mantener la ilusión y la expectación durante el tiempo que estéis separados. ¡¡Sed imaginativos!!

Los consejos que acabamos de mostrar son ingredientes para hacer más sencilla una relación a distancia, pero no siempre van a ser suficientes, a lo mejor es demasiado tarde y siempre va a depender de las características propias de la relación. Pero, querer es poder y puede haber una oportunidad más, siempre y cuando siga vivo el compromiso y la motivación para esforzarse.

“No mida la distancia, mida el amor”
(Anónimo)

Paula Gordillo

25 de febrero de 2015

¿Celos? Aprende a manejarlos

Todos hemos sentido celos o hemos sido víctima de ellos en alguna ocasión, pero ¿qué son exactamente los celos?

Según recoge Enrique Echeburúa en su libro Celos en la pareja: una emoción destructiva, “los celos son un sentimiento o emoción común, que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad –real o imaginaria- de la persona amada”.

Basándonos en esta definición entendemos que sentir celos en sí mismo no es perjudicial para la relación, ya que éstos nos ayudan a actuar y ponernos en marcha ante la posibilidad de perder al ser amado. El problema aparece cuando se equivoca o se iguala el amor o cariño con el derecho a poseer a alguien.

Los celos suele ser una emoción que se mantiene a lo largo del tiempo.  Esto es debido a que para aliviar el malestar, la incomodidad y la angustia, se llevan a cabo conductas comprobatorias (llamadas telefónicas constantes, revisión frecuente del whatsapp, atención centrada en conductas sospechosas…) que al producir alivio, se incorporan en nuestro repertorio de comportamientos. Es decir, cada vez que experimentemos celos llevaremos a cabo esas conductas, que en el pasado, nos aliviaron el malestar. Pero esta es una solución a corto plazo, ya que al poco tiempo volveremos a sentirnos sorprendidos por los celos.

Aunque hay personas que son más tendentes a experimentar esta emoción que otras, hay situaciones o momentos críticos que suelen dar lugar a los celos. Alguna de ellas son el comienzo de la convivencia, éxito laboral, infidelidad… Ante estas situaciones, se debe cuidar especialmente a la pareja para que así se reduzca el riesgo de que aparezcan emociones tóxicas. 

Quizás lo importante sería establecer los límites entre los celos “sanos” y los celos patológicos. La línea entre unos y otros se podría establecer en que cuando los celos se vuelven muy intensos, existe una gran dificultad para manejarlos o son constantes, en este caso, estaríamos hablando de celos anormales. Las características de estos serían intensidad desproporcionada,  sufrimiento personal e interferencia en el día a día.
Según lo explicado, da la impresión de que la persona que siente celos es la que más sufre y aunque es una gran verdad, la pareja se resiente inevitablemente. No sólo el clima emocional se deteriora sino que la persecución continua, la suspicacia, los interrogatorios… van haciendo mella en la relación y el miembro celoso cada vez pierde más atractivo.

No hay que rechazar los celos, pero si hay que saber manejarlos y controlarlos. El problema no es sentir celos, el problema es cuando los celos te controlan a ti y te perjudican.

Qué puedes hacer para controlar tus celos:
  • Habla con tu pareja sobre las dudas o preocupaciones que tienes. Evita juzgar y escúchale. Confía en él/ella.
  • Elimina todo tipo de rituales comprobatorios (mirar su móvil, hora de la última conexión, oler su ropa…)
  • Controla la ansiedad que te generan los celos. Haz deporte, práctica yoga, realiza respiraciones profundas, haz algo que te entusiasme…
  • Acepta los celos, no luches contra ellos ni los alimentes.
  • Cuestiónate aquellos pensamientos que dan lugar a emociones muy intensas. No confundas los hechos con las atribuciones que realizas sobre ellos.
  • Si consideras o tu pareja considera, que los celos son exagerados y que tus intentos por controlarlos no están dando resultado, quizás deberías acudir a un especialista.

 Paula Gordillo

29 de octubre de 2014

Filofobia: El miedo a enamorarse


Una experiencia negativa ante una ruptura de pareja, el fracaso en numerosas relaciones íntimas o la inseguridad que puede generar cuando se presenta la oportunidad de tener una relación, son facilitadores a la hora de desarrollar miedo al amor.

Una reacción de aversión ante la posibilidad de mantener una relación con una persona, justo después de una ruptura o de algún problema con tu ex, es normal, ya que todavía existen muchas emociones que tenemos que asimilar. Entonces, ¿cuándo podemos decir que una persona tiene miedo a enamorarse? Esto supone un problema cuando ese miedo del que hablamos es intenso, persistente en el tiempo e irracional.

Estas situaciones pueden producir malestar en la persona que lo padece: ansiedad, estrés emocional, por la confusión de las emociones que puede sentir en ese momento, y la evitación de todas aquellas conductas, situaciones o sentimientos que ha vivido e interpreta como negativos para ellos mismos.

¿Qué factores nos indican que podríamos estar ante un caso de filofobia?

Las personas que tienen miedo a enamorarse suelen ser personas que apenas hablan de sí mismos, no se muestran tal como son a los demás, son reservados.

A pesar de que las personas con miedo a enamorarse suelen evitar las relaciones, no es raro que les veamos con otras personas, incluso manteniendo relaciones de pareja y sexuales, siempre y cuando ello no suponga un compromiso. Por ello, suelen tener relaciones con personas de las que saben que nunca se van a enamorar o que ellos les van a rechazar.

Si se presenta la oportunidad de que la otra persona “quiere más”, como mecanismo de protección para evitar sentimientos negativos, buscará cualquier excusa o resaltará los defectos de éste para dejar a la persona con la que mantiene la relación. Pueden, incluso, tener varias relaciones a la vez, por miedo a verse solos y sentirse abandonados.

Los pensamientos en cuanto a su valía en una elación pueden estar equivocados, por una baja autoestima y percepción de sí mismo. Tienen ideas equivocadas en cuanto en qué cosiste una relación de pareja y qué es el amor, quizá porque nunca lo ha sentido o porque sus experiencias anteriores les han mostrado una idea errónea.

Como cualquier otra fobia, experimentará malestar fisiológico ante la idea de mantener una relación, enamorarse de alguien o sentir que la otra persona se está enamorando de él/ella: sudoración, taquicardia, dificultades en la respiración, malestar gastrointestinal…

Si te has sentido identificado y quieres vencer tu miedo a una posible relación, ¿qué puedes hacer?

- Cuando se presente la oportunidad: no salgas corriendo ni evites una vez más tener una relación con una persona, puede que pierdas la oportunidad de compartir tu vida con una persona maravillosa. Date tiempo e intenta ir poco a poco en la relación, de manera que vayas perdiendo ese miedo y compruebes por ti mismo que las ideas que tienes sobre las relaciones de pareja son incorrectas.

- Procura no comprar ni generalizar lo que sido una mala experiencia con la nueva oportunidad que se presenta.

-Mejora la confianza en ti mismo y fortalece tu autoestima, de forma que te sientas más seguro a la hora de presentarte ante una persona.

- Intenta expresar tus sentimientos a otras personas y muestra confianza en tu nueva pareja. Una buena comunicación con tu pareja es importante para que ésta funcione bien.

Muchas veces no es fácil llevar a cabo todos estos pasos, por lo que si te resulta complicado no dudes en pedir consejo a un profesional, ya que él te podrá ir dando las pautas adecuadas para lograr superar tu miedo.

Silvia Abbad-J.A.

2 de julio de 2014

Disfruta de las relaciones sexuales

Según expertos de la sexualidad, son muchos los factores que pueden influir en que una persona o una pareja no disfrute del sexo: la monotonía, el estrés, la falta de iniciativa, el pudor, la baja autoestima… Cuando esto ocurre, abandonamos una parte importante de nuestra relación, que nos une a nuestra pareja y que es importante que recuperemos cuanto antes.

En ocasiones, lo que nos lleva a no disfrutar de las relaciones sexuales es hacerlo por el simple hecho de agradar a nuestra pareja. Lo que nos va a llevar a hacer cosas con las que no nos sentimos del todo cómodos. Esto es un problema, ya que podemos llegar a sentir rechazo hacia la persona.

Las relaciones sexuales forman parte de la relación de pareja, por lo que si no nos sentimos a gusto con lo que hacemos, la relación se deteriora en éste y otros aspectos de la relación.

Si este es tu caso, si ya no disfrutas como antes de las relaciones sexuales, o por el contrario, empiezas a disfrutar de ellas, te damos algunos consejos para mejorar tus relaciones sexuales. El objetivo es poder llegar a disfrutar del sexo, sin que ello suponga hacer mucho esfuerzo.

- Antes de empezar, nos gustaría destacar que para tener una vida sexual satisfactoria, no es necesario el coito ni llegar al orgasmo, sino que podemos disfrutar del sexo de muchas otras formas. Lo importante es que nos sintamos bien con lo que hacemos y disfrutemos de este momento íntimo con nuestra pareja.

- Buscad el momento y el lugar más adecuado para llevar a cabo la relación sexual. El momento más adecuado es aquel en el que ambos os sintáis tranquilos y relajados. Quizá, al principio, es mejor planificar estos momentos en vez de que sean espontáneos.

- No tengáis prisa. Es bueno dedicar tiempo a los preliminares y juegos iniciales, de esta forma el deseo sexual aumenta y por consiguiente nuestro placer será mayor. Disfruta de este momento, de cada caricia, de cada beso, y centraros en el placer.

- Habla con tu pareja. Expresa a tu pareja qué es lo que te hace disfrutar, que es lo que te gusta que haga. De esta forma conseguimos, por un lado, el placer que ello nos provoca, y por otro un aumento de confianza en la pareja. Cada uno de nosotros somos diferentes, lo que nos gusta a unos no les gusta a otros, así, tenemos que intentar buscar el equilibrio para disfrutar ambos de este momento íntimo.

- Probad cosas nuevas. A medida que os vais sintiendo más cómodos podéis empezar a probar cosas nuevas: posturas, lugares, compartir fantasías... El sexo tenemos que verlo como algo divertido y por ello no debemos caer en la rutina.

La sexualidad es importante para sentirnos bien con nosotros y nuestra pareja. Si tienes problemas o dudas, consulta a un especialista.


Silvia Abbad-J.A.

9 de junio de 2014

El amor y sus mitos

Alrededor del amor y las relaciones de pareja hay miles de ideas, unas más acertadas y otras menos pero todas ellas van a influir en nuestra forma de comportarnos, en nuestras expectativas y en nuestros deseos.
Aunque cada persona es diferente y en el tema del amor hay muy pocas verdades universales, hoy os queremos exponer algunos de los mitos que suelen aparecer con mayor frecuencia.

El amor es lo único que se necesita para que la relación funcione. Aunque el amor es un ingrediente esencial, hay otros elementos igual de importantes. Si hay amor pero faltan habilidades para hacer frente a problemas diarios (reparto de tareas, educación de los hijos…), hay problemas para expresar las necesidades y sentimientos, los valores y sueños son diferentes… es muy probable que el amor no sea suficiente. Trabaja por ser cada vez mejor compañero por buscar tu felicidad en la felicidad del otro.

Si no le sale de forma espontánea, no sirve o no es sincero. 
La espontaneidad es un mito muy extendido pero si te paras a reflexionar un poco, para que algo “salga” de forma espontánea es muy probable que se hayan necesitado muchos ensayos más o menos forzados. Por ejemplo: conducir es algo espontáneo pero después de mucho tiempo conduciendo, nos vestimos de forma automática pero tuvimos que aprender a hacerlo… Con los gestos de afecto pasa lo mismo, si no estoy acostumbrado me cuesta más pero no por eso es menos sincero. En vez de criticar cada vez que no hace lo que quieres, reconoce y agradece los gestos que hace que te gustan. El otro se sentirá más animado a seguir comportándose así y tu empezarás a ver todo lo bueno que hay en tu relación.

Si me quiere, debería saber lo que necesito. 
Con el tiempo nos vamos conociendo más pero las necesidades van cambiando. Puede que ahora no le des importancia a cosas que antes si se la dabas o a la inversa, que hayan cambiado tus gustos, intereses… Pero también es posible que lleves mucho tiempo pidiendo lo mismo y nunca llega, quizás la razón sea que no le ha llegado bien el mensaje. Te recomendamos que si necesitas algo lo pidas con dulzura y respeto. Y como en el caso anterior, te centres en todos los puntos fuertes de tu relación porque esto te ayudará a sacar el máximo de ella.

Nuestros problemas se resolverán cuando… Cuando hay problemas rara vez se solucionan cuando hay cambios en nuestras vidas (consigo un trabajo, tenemos un hijo, nos cambiamos de ciudad…) porque los problemas no están causados tanto por la realidad sino por nuestra reacción ante ella. No esperes a que cambien las cosas para disfrutar de tu relación, si consideras que algo no va bien debes intentar ponerle solución y no perder el tiempo mientras sufres y esperas un milagro.

Soy como soy y si me quiere no me pedirá que cambie. Aunque cada uno tenemos derecho a ser como somos, debemos tomar las críticas de nuestra pareja no como un ataque sino como algo que os puede permitir mejorar y avanzar como pareja. No estamos obligados a cambiar pero si al menos estar abiertos a escuchar las necesidades del otro.

¿Te identificas con alguno de ellos? Si es así no te asustes porque estos mitos son muy frecuentes pero si observas que está afectado a tu relación de pareja, te aconsejamos que trabajes para ser más flexible y tolerante. Persigue el cambio siempre que sea posible pero en otras ocasiones tendrás que ceder y aceptar a tu pareja.


Paula Gordillo Montilla

1 de junio de 2014

Hábitos inadecuados en la relación de pareja

Una de las actitudes que más deteriora una relación de pareja, es el empeño en intentar que el otro cambie su comportamiento o que sea de una forma que no es. En ocasiones nos obsesionamos con tener el control no sólo de la relación, sino de la persona que está a nuestro lado. Aunque esto en un primer momento nos puede dar buenos resultados, es decir, podemos conseguir lo que pretendemos no es raro que con el tiempo veamos como nuestra relación se va deteriorando.

Algo que hay que tener claro es que todos elegimos nuestros comportamientos y como opcionales que son, podemos cambiarlos. Un hábito puede ser sustituido por otro, al igual que unas emociones pueden ser sustituidas por otras.

Aunque hay muchas formas de intentar controlar a nuestra pareja, hay algunas que son muy comunes. Veamos cuáles son:

  • Las críticas. Normalmente usamos la crítica para pedir un cambio y aunque es totalmente recomendable, debemos aprender a hacerla de forma adecuada. Cuando nos dejamos guiar por conflictos del pasado o del presente, la crítica suele ir cargada de juicios sobre la otra persona, descalificativos o reproches. La crítica constructiva es un instrumento poderosísimo en las relaciones sociales, pero debe ser eso, constructiva.
  • Echar la culpa al otro. Es muy frecuente responsabilizar al otro de los problemas de la relación y cuando hacemos esto nuestra postura es de esperar que el otro cambie, una vez más intentamos controlar a el otro en lugar de intentar ver qué puedo hacer yo por mejorar la situación.
  • Las quejas. La queja debe hacerse sobre hechos puntuales, sin generalizar por ejemplo: “no me llamaste ayer” en lugar de “me ignoras, no te acuerdas ni de llamarme”
  • Los reproches. En rara ocasión el reproche nos va a ayudar a conseguir que la relación mejore, todo lo contrario. Normalmente cuando reprochamos algo lo que pretendemos es que la persona recuerde lo que ya le hemos dicho mil veces o que se dé cuenta de que no es la primera vez que comete el mismo error. Si nuestro objetivo es poner solución a las dificultades cotidianas que se van presentando, podemos encontrar formas mucho más positivas para hacerlo.
  • Y por último, las Amenazas o castigos. Suelen aparecer cuando a nuestro entender nada de lo que hemos intentado da resultado. Intentamos generar miedo en la otra persona para que así haga finalmente aquello que deseamos. Las amenazas y castigos no tienen que ser físicos de hecho estos son los más raros. Hablamos de retirar la palabra, no contestar a los mensajes, anunciar consecuencias… Una vez más, esta estrategia de poco sirve y no olvidemos que si siempre estas castigando a tu pareja pronto te convertirás en algo aversivo para ella.


La relación de pareja como el resto de relaciones no se libra de tener problemas. Debes aprender a hacer frente a ellos de una forma constructiva no destructiva. Si consideras que tu relación está muy deteriorada pero aún tienes esperanzas en ella, te recomendamos que busques la ayuda de un especialista porque a veces es necesario que entre en juego un árbitro que medie, de forma neutral, en el conflicto.


Paula Gordillo Montilla

6 de mayo de 2014

RECUPERAR EL DESEO SEXUAL


Sentir que tu deseo sexual hacia tu pareja ha disminuido, o simplemente que las relaciones sexuales que mantenéis se han vuelto monótonas y no tienen nada de especial, es muy normal en parejas que llevan mucho tiempo juntas y en las que se ha instaurado la rutina.

En estos casos la proporción de relaciones sexuales y momentos íntimos se reducen considerablemente, produciéndose en momentos puntales, como los fines de semana, sin que surja como algo espontáneo o porque “hoy toca”.

¿Por qué es importante para la pareja mantener relaciones sexuales?
La sexualidad favorece la estabilidad de la pareja haciendo que ésta sea más duradera. Cuando iniciamos una relación de pareja el deseo sexual es evidente, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, este deseo se va desvaneciendo, y junto con esa estabilidad, podemos llegar a caer en la rutina. La falta de deseo hacia la otra persona nos puede llevar a perder la ilusión por ella y deteriorar la relación de pareja.

¿Qué puedo hacer para recuperar el deseo sexual hacia mi pareja?
Compartir tiempo juntos. Quizá la rutina en la que habéis entrado no os permita disfrutar de hacer actividades juntos. Es momento de retomar actividades que compartíais y disfrutabais y que debido a esa rutina habéis abandonado. Pasar más tiempo con nuestra pareja beneficia el aumento el deseo hacia la otra persona.

Dedicar tiempo para la intimidad. Sobre todo al principio es importante que dediquemos un hueco de nuestra agenda para favorecer esa intimidad, sin que sea necesario llegar a la penetración. En estos momentos de intimidad aumentará la satisfacción de estar con tu compañero sentimental e incluso se puede recuperar el deseo.

Jugar y dedicar más tiempo a los preliminares. Al contrario de lo que mucha gente piensa, la sexualidad no sólo implica el acto sexual propiamente dicho, sino que incluye muchos otras conductas con las que también se obtiene placer y que son complementarias, como las caricias, los besos o los abrazos. La sexualidad en la pareja es importante, no sólo por el placer físico que genera, sino también por su placer emocional.

Hablar abiertamente de sexo. En una relación de pareja es fundamental que exista una buena comunicación, que podamos tratar cualquier tema sintiéndonos a gusto, incluso hablando de sexo. Ello implica que podamos expresar con normalidad lo que nos gusta y nuestras fantasías, así disfrutaremos más de las relaciones sexuales.

Ser creativos. Las rutinas pueden llegar a resultar aburridas. Una buena forma de romper con ellas es hacer cosas nuevas: prueba lugares o posturas diferentes, puedes introducir elementos que ayuden a aumentar la excitación durante el acto sexual.

Si la falta de deseo sexual viene dado por otros motivos, como pueden ser efectos fisiológicos o alguna enfermedad médica, contacta con un profesional para trabajar el problema de forma más individualizada. 


Silvia Abbad-J.A.

8 de abril de 2014

Tú, yo y.... ¡Los niños!

La llegada de un nuevo miembro a la familia siempre es motivo de alegría. Sin embargo, especialmente cuando es el primero, supone para los padres un gran cambio en su vida. Los horarios, el espacio, los planes de ocio, las vacaciones y hasta las conversaciones giran y se adaptan en torno al bebé, incluso cuando éste ya es más mayor.

En los primeros meses la atención de los padres, en especial la de la madre, va dirigida por completo al pequeño y la pareja puede quedar desatendida. Tras estos cambios, los padres van a tener menos tiempo para ellos, lo que puede afectar a la relación de pareja. ¿Quiere decir que ya no somos importantes para él o ella? Por supuesto que no, lo que ha ocurrido es un cambio en las prioridades de cuidados de otros que necesitan más atención.

Tener hijos es una fuente de felicidad, motivación esfuerzo y sacrificio diario para los padres, y ello supone dedicarles parte de nuestro tiempo. Sin embargo esto no tiene que ser una excusa para descuidar a nuestra pareja.

¿Qué podemos hacer para mantener sana nuestra relación de pareja?
  • En una familia se hace necesario que exista un reparto de las tareas, tanto domésticas como de cuidado de los hijos. De esta forma podremos hacer las tareas más rápido, nos sentiremos menos cansados y podremos disfrutar de más tiempo libre.
  •  Establece un tiempo de juego y disfrute con tus hijos al día y programa actividades para el fin de semana. Disfrutar de tus hijos y a la vez de tu pareja os enriquecerá aún más como familia.
  •   Dedica a tu pareja la atención que se merece: expresa tus sentimientos, muestra señales de cariño con besos, abrazos, miradas y caricias.
  • Al menos una vez a la semana dedica un rato para estar con tu pareja, para hablar de cómo ha ido la jornada, escuchar, reír…
  •  Al menos una vez al mes reserva tiempo para hacer alguna actividad juntos: ir a cenar, al cine, dar un paseo… Podéis retomar alguna actividad que solíais hacer o incluso alguna nueva.
  • Busca momentos íntimos con tu pareja y recuperad vuestra vida sexual. Intentad que el cansancio no sea una excusa, ya que es uno de los fortalece la relación de pareja.


No dejes que la rutina del día a día rompa tu relación de pareja e intenta disfrutar al máximo de ello.

Silvia Abbad-J.A.

26 de marzo de 2014

Salir de la rutina

Las relaciones de pareja de larga duración pueden perder el encanto que tenían al principio. ¿Habéis dejado de hacer cosas que antes os satisfacían? ¿Crees que relación con tu pareja se ha vuelto monótona?

Las parejas se forman debido a una atracción entre ambos y el amor que se genera fruto de esa relación. Sin embargo, con el paso del tiempo se puede establecer una rutina en nuestras vidas que nos impide disfrutar como antes de la relación de pareja. La persona que tanto nos divertía, nos hacía reír, aquel con el que queríamos compartir el resto de nuestra vida, parece que ha cambiado, las cosas no son como antes. Si esto sucede, se van abandonando los momentos de disfrute con la pareja y la relación se deteriora. Incluso podemos llegar a pensar que ya no quiere pasar tiempo conmigo, que ya no nos quiere, o incluso podemos pensar que el amor se ha acabado.

Las rutinas son necesarias en nuestra vida, siempre y cuando haya un equilibrio. Nos hacen llevar un orden y una planificación de la vida diaria, lo que nos facilita el día a día. Sin embargo, de vez en cuanto tenemos que romper con ellas para poder disfrutar de buenos momentos.

Si piensas que tu relación de pareja se encuentra en esta situación es momento de ponerse en marcha. ¿Qué podéis hacer para romper con esa rutina en la que os encontráis?:
  • Buscad actividades para hacer en común, probad cosas nuevas y que os parezcan divertidas para compartir: salir a pasear, hacer deporte, cocinar, aprender a bailar…
  •  Retomar actividades con las que disfrutabais y que hace tiempo que no realizáis: salir a cenar, ver vuestra película favorita, quedar con los amigos…
  • Sorprende a tu pareja con algo que le guste, cuida los detalles. A todos nos gusta que nos sorprendan y esto puede hacer que se “encienda la llama” de nuevo.
  • Dedicad tiempo a pasar juntos. Esto parece difícil, especialmente si se tienen hijos. Permitiros el lujo de poder hacer algo juntos una vez a la semana y de vez en cuando preparad algún momento especial: una cena, un viaje…

Es importante tener en cuenta: este trabajo es cosa de dos. Ambos debéis compartir la responsabilidad de tomar decisiones y proponer actividades para hacer y disfrutar en pareja. Ponedle la ilusión que se merece.

Silvia Abbad-J.A.

6 de marzo de 2014

Sigo enganchado/a a... ¡Mi Ex-pareja!

Aunque parezca extraño no siempre que se rompe una relación, desaparece el vínculo con esa persona. Puede haber pasado mucho tiempo y que sigan presentes muchas emociones que boicoteen nuestros intentos de pasar página.

Normalmente cuando esto ocurre seguimos reviviendo hechos del pasado, pensado qué hicimos mal o imaginando cómo hubiera sido y, mientras ocurre todo esto nos olvidamos de lo más importante, vivir nuestro presente. Nos instalamos en el pasado o en el futuro pero es en nuestro presente, donde vamos a encontrar la cura para aliviar nuestro sufrimiento.

Seguramente estés pensando que es muy fácil decirlo pero más difícil conseguirlo, y es cierto, va a ser un duro camino. Pero ten siempre presente que al igual que aprendiste a querer a esa persona también puedes aprender a desengancharte de ella.

Veamos qué puedes hacer para conseguir “desengancharte” de tu ex:
  •          Acepta lo que ha ocurrido. No luches contra la realidad.
  •          Cambia el chip. Es decir, deja de darle vueltas a los mismos pensamientos y recuerdos una y otra vez. Sé realista y no te dejes llevar por ellos. Puede ayudarte determinar hasta qué punto es objetivo lo que piensas, si te sirve de algo pensar de ese modo o si realmente es tan catastrófico lo ocurrido. Y ten en cuenta que un pensamiento no tiene que ser el reflejo de la realidad.
  •          Conoce a otras personas pero evita compararlas con tu ex. Como hemos dicho, tienes que vivir el presente y tu ex forma parte del pasado. Además, puedes estar perdiéndote o dejando pasar a personas muy interesantes y quién sabe… quizás a una buena pareja.
  •          Si crees que tienes muy idealizada a tu ex pareja, puede que te sirva hacer un listado con sus puntos débiles o defectos. El objetivo no es odiarle sino comprender que no hay nadie perfecto, bajarle del pedestal y comenzar a pensar en nuestra ex pareja pero de un modo más realista.
  •          Cuando tu estado de ánimo esté un poco decaído, puede ayudarte quedar con amigos, hacer algo que te guste o practicar deporte. Y prohíbete hacer aquellas cosas que te entristecen más como ver fotos suyas, escuchar música triste, meterte en la cama a llorar o ver una película romántica.
  •          Elimina a tu ex de tus temas de conversación. Aunque es difícil no sirve de nada darle más vueltas a la ruptura ya que al hablar siempre de esa persona conseguirás que siga formando parte de tu presente y además, resultarás una persona muy pesada y negativa. Puede ayudarte pedirle a tus amistades que no te hablen del tema o que no te den información sobre tu ex.
  •          Tira o dona aquellos objetos que puedan recortarte a tu ex pareja o a la relación. Seguramente verlos te perjudica más que beneficiarte.
  •      Por último te recomendamos que si consideras que no puedes hacerlo solo o te encuentras muy decaído, acudas a un especialista. 

Deshacerme de ti fue eso, des-hacerme.
Ahora me toca armarme de nuevo, ahora sí, con armas.

Edgar Oceransky

Paula Gordillo

15 de febrero de 2014

No necesitamos a San Valentín para ser felices

Tenemos la costumbre de celebrar a lo grande los días especiales, vivir las fechas destacadas con más alegría e ilusión… esto es algo estupendo, pero ¿Por qué no vivir así todos los días? ¿Necesitamos que la sociedad nos marque cuando disfrutar de una cena romántica con nuestra pareja, o cuando hacer un regalo?

El ser humano es un ser social, por lo que necesitamos de los demás para sentirnos mejor. 
Nos gusta compartir nuestras acciones, deseos, gustos, habilidades, conocimientos… y disfrutamos más de nuestro día a día cuando es en compañía. Muchas de estas cosas las hacemos  con los amigos y la familia, pero por quien más buscamos ser completados  y comprendidos es por nuestra pareja.

La vida en pareja es algo muy positivo y beneficioso.
Si hacemos un balance personal recogeremos millones de momentos y detalles positivos, pero estamos muy confundidos si creemos que todo “es” o “debe ser” así; ya que también existen dificultades o retos, que como es normal,  generan momentos donde las emociones negativas son las protagonistas.

Por todo esto, podemos decir que no es fácil. Una buena relación de pareja supone esfuerzos en muchos momentos. No debemos olvidar que ambos debéis trabajar por el bienestar común.

Os ofrecemos varias pistas clave para hacer de vuestra vida en pareja, una experiencia más positiva:

  • Realizad una lista de planes incluyendo ideas entre ambos, y llevadlas a cabo, id intercalando las actividades que os gustan a cada uno.
  • Mantened una buena comunicación, es importante hablar tanto de las cosas negativas como de las positivas. Informa de las inquietudes y dificultades, pero también de las cosas positivas que tiene y hace tu pareja. Así sabréis qué hacer para sentiros bien.
  • Sorprenderos mutuamente, no hay excusas como: “no es necesario” ”soy muy despistado/a” ”no se me ocurre nada” etc. A todos nos gusta recibir un detalle, saber que nuestra pareja piensa en nosotros… No tiene que ser material, os conformareis con algo que tenga un sentido común.
  • Dedicad un tiempo exclusivo en pareja, recomendamos: un día a la semana, un fin de semana al mes y una semana al año. En el que únicamente seáis vosotros dos.


Y sobre todo, acepta a tu pareja tal y como es. La complicidad de una pareja se logra cuando valoramos y disfrutamos las virtudes; pero mucho más cuando mostramos nuestro apoyo en las dificultades encontradas, y lográis sobreponeros a ello unidos.


Lucía Alonso Pérez

14 de febrero de 2014

Sobrevivir a San Valentín: Con y Sin pareja

La llegada del día de San Valentín es considerada un motivo de alegría, pues los enamorados celebran el amor que se tienen. Sin embargo, también puede ser una fecha que recuerde a los que solteros que no tienen pareja y hacerlos sentir infelices. San Valentín puede llegar a ser incluso motivo de conflicto y enfado con su pareja para aquellos que la tienen.

Sobrevivir a San Valentín con pareja
Seguramente tengas una idea preconcebida de cómo debería ser el día de San Valentín, o más bien de cómo tiene que actuar tu pareja: los detalles que debería tener, cómo tiene que recordarte lo mucho que te quiere, etc.
Sin embargo, aunque a ti te parezca evidente cómo debería actuar tu pareja, quizá él/ella no lo tenga tan claro, o peor aún, ni siquiera se plantee cómo tiene que celebrar este día  contigo.

• Quizá lo más práctico es que, cuando San Valentín se acerque, llegues a acuerdos de tu pareja sobre cómo vais a celebrarlo: cuándo os vais a reunir, qué vais a hacer, si vais a regalaros algo o no, y si así fuera, una cantidad estimada para el regalo que os parezca razonable, etc. Así evitaréis que alguno de los dos o ambos os generéis unas expectativas y que luego éstas no se cumplan, produciendo tristeza o enfado.

• A lo mejor piensas que esta medida de llegar a acuerdos es poco romántica, y crees que, como tu pareja y tú os conocéis perfectamente, no es necesario llegar a acuerdos, ya que ambos sabéis exactamente qué espera el otro y cómo satisfacerlo. Si decidís entonces dejaros sorprender por el otro, habréis de asumir que quizá las cosas no salgan como esperabais.

• Si esto llegara a suceder es importante que hagas una reflexión: no hay una forma estipulada de medir el amor, ni por el dinero gastado en tu regalo, ni por el tiempo que decide dedicarte, etc. Además, tienes que tener en cuenta que San Valentín sólo es un día, y que, para hacerte una idea de cómo os queréis tu pareja y tú, tienes que hacer un balance mucho más amplio.

• Te proponemos que aproveches San Valentín como un buen momento para hacer memoria de por qué estás con tu pareja, o los momentos tan felices que has pasado con él/ella, o cómo habéis superado los difíciles, etc. Recordar estas cosas que, en el día a día, no traemos mucho a la memoria podría ser un buen ejercicio para hacer con tu pareja este día.


Sobrevivir a San Valentín sin pareja
Es posible que, no teniendo pareja, el día de San Valentín pase desapercibido para ti, pero si se trata de una fecha que prevés que te hará sentir mal, te recomendamos que pongas en marcha estas sugerencias:

• Haz actividades agradables: No tienes por qué pasar el día hundiéndote en tu tristeza; San Valentín, aún sin pareja, puede ser un día agradable y divertido. Planea hacer actividades que sabes que te hagan sentir bien; incluso si hacerlas solo te resulta un problema, puedes quedar con amigos para hacerlas juntos.   

• Te proponemos que aproveches San Valentín para recordar los motivos que tienes para sentirte afortunado en la vida: tus logros personales, la cantidad de personas que te quieren, incluso en lo que concierne al amor: lo afortunado que has sido por haber compartido tu vida con anteriores parejas aunque aquello acabara.  


Es importante que reflexiones sobre como tener pareja, y sobre todo mantenerla, es un privilegio. Son muchos los factores que tienen que darse para que una pareja nazca y se mantenga: atracción mutua, compartir espacios y tiempo, tener valores similares, etc. Por lo tanto, no creas que todo depende de ti. Y sobre todo, no creas que para ser feliz es una condición indispensable tener pareja. 
Quizá la felicidad, más que la adquisición de aquello que queremos, sea la forma en que nos enfrentamos a lo que nos sucede cada día. 

Roberto Baztarrica

10 de febrero de 2014

¿Cómo superar la primera cita?

La primera cita es un momento especial, y en el que nos solemos poner nerviosos, ya que es una situación nueva, que no conocemos ni controlamos. Ante esta situación nos pueden surgir preguntas ¿Y si no es la persona que estoy buscando? ¿Y si no tenemos de qué hablar? ¿Y si no le creo buena impresión porque estoy muy nervioso/a?


Para salir de dudas y dar respuesta a todas esas preguntas que se te pueden estar pasando por la cabeza, lo mejor es comprobarlo por ti mismo. A medida que te vayas enfrentando a estas situaciones te resultará cada vez más sencillo.

Para sentirte más seguro, lleva la iniciativa proponiendo ir a un lugar que ya conozcas y en el que te sientas cómodo/a. Quizá, para la primera cita, una cena en un restaurante tranquilo sea más incómoda. Podéis ir un lugar en el que haya más gente, no necesariamente tiene que ser por la noche, podéis quedar para comer o para tomar un café. Puedes proponer hacer alguna actividad juntos y que después sea más sencillo entablar una conversación.
  • No dejes que los nervios te jueguen una mala pasada. Si lo necesitas haz unas respiraciones profundas para poder relajarte y bajar esa ansiedad. Si estás muy nervioso es probable que te muestres tenso, inseguro y por tanto, que la cita no tenga éxito.
  • Sé natural. Es normal que en situaciones que no conocemos nos comportemos de una manera artificial. Lo mejor en las citas con otras personas es que te muestres tal y como eres, no es una persona que te esté evaluando ni de la que necesitas su aprobación. Es la primera vez que estáis a solas y la primera impresión va a ser importante para tener futuras citas o no.
  • Durante las conversaciones escucha y mira a los ojos. Los temas de las conversaciones tienen que dar pie a que ambos podáis intervenir, que sean entretenidos y den pie a seguir la conversación.
  • Utiliza el sentido del humor. Si consigues que la otra persona se sienta cómoda contigo te sentirás más tranquilo y confiado en la cita y la probabilidad de éxito será mayor.
  • Las expectativas te pueden jugar una mala pasada, especialmente si hace tiempo que no tienes una cita. No vayas a la cita con unas expectativas demasiado altas, disfruta del momento.
Cuando termina la primera cita es el momento de decidir si volver a ver a esa persona o no. Es posible que la persona con la que has quedado no te parezca interesante como para volver a tener una cita, porque no es la persona que estás buscando. En este caso se sincero con él/ella y deja claro que no quieres volver a quedar, para no crear falsas expectativas. No te frustres ni te castigues a ti mismo si todavía no has encontrado a nadie, no quiere decir que la cita haya ido mal. Confía en ti mismo y en tus habilidades.

Si por el contrario, has pasado un buen rato y te gustaría conocerla mejor: ¡Adelante! Plantea la posibilidad de volver a veros pronto.


Silvia Abbad-J.A.

5 de febrero de 2014

No nos entendemos...

Quizá alguna vez hayas sentido que tu pareja no te escucha, o que no te entiende. Este es un problema muy común entre las parejas en las que la comunicación no es adecuada o la forma de hacerlo no es la más correcta.

Puede que lo que realmente esté pasando es una mala interpretación, tanto de lo que decimos como de lo que hacemos, o que no hemos expresado lo que realmente queríamos comunicar, o damos por hecho lo que va a decir. A lo mejor nos estamos empeñando en cambiar a una persona, o estamos manipulando para conseguir lo que queremos. Una buena comunicación es importante para que la otra persona sepa lo que queremos, lo que nos gusta, lo que nos molesta que haga…

Para que no haya confusiones y mejorar la comunicación, deberíamos tener en cuenta algunos aspectos:
  • Elige el momento adecuado en el que quieres decirle algo a tu pareja. Un momento en el que te encuentres tranquilo, no haya personas ajenas u otro tipo de distractores.
  • Escucha de forma activa. A todos nos gusta sentirnos escuchados. Evita hacer juicios o críticas cuando tu pareja te esté comentando algo importante, para él lo es y debemos respetar a los demás. Es importante el lenguaje no verbal (gestos, asentimientos con la cabeza, movimientos corporales…) que utilizamos cuando estamos escuchando a otras personas.
  • Expresa tus sentimientos negativos. No es fácil expresar nuestros sentimientos a otras personas, y en más en concreto los negativos, sin embargo es importante para que entienda cómo nos sentimos en cada momento y no dar lugar a malas interpretaciones. Para ello, la forma en la que hablaremos será desde el YO, así el énfasis lo ponemos en mis propios sentimientos.
  • Expresa tus sentimientos positivos, éstos también son importantes. Con el paso del tiempo va disminuyendo y olvidamos decirle a nuestra pareja cuánto la queremos o por qué cada día nos hace feliz. De esta forma la relación de pareja se afianzará y la confianza aumentará.
  • Proponed ambos soluciones al problema que se ha presentado, llegad a un acuerdo y ponedlo en práctica.
Informa todas las cosas que te agradan o son positivas a tu pareja (deseos, preferencias, gustos…), de esta forma se aumentará la comunicación eficaz y se reducirán las discusiones o desacuerdos… Una buena comunicación de pareja permitirá solucionar problemas de forma más satisfactoria, facilita la comprensión entre ambos y el respeto mutuo. 


Silvia Abbad-J.A.