Se acaba el verano,
y poco a poco se van reduciendo las horas de luz. Pronto llegará el frío, la
lluvia… esperamos que hayáis cargado vuestras pilas de energía estos últimos
meses. ¿Sabías que la luz solar tiene beneficios para nuestro bienestar? ¿Alguna
vez ha notado lo bien que se sienta pasar tiempo al aire libre en un día
soleado?
Una exposición
regular al sol es un factor crítico para la salud óptima, nuestra felicidad y
la satisfacción en general. La luz del sol es importante para la regulación de
nuestras funciones corporales y pautas de sueño. Una exposición al sol segura,
le permite a tu cuerpo producir vitamina D, y esto es muy bueno para tu estado
de ánimo. Por tanto, tomando las precauciones adecuadas es factible sacarle
partido a las horas que dedicas a tomar el sol. De esta forma, la piel, el sistema inmune,
nuestro estado de ánimo y el descanso se benefician notablemente de su acción.
¿Por qué es
positivo?
El sol, y la
Vitamina D que éste fija en el cuerpo, se asocian a una amplia variedad de
beneficios para el cuerpo. La vitamina D desempeña un papel fundamental en el
fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. El sol es la fuente natural
más potente para obtener vitamina D porque es una pro-hormona que nuestra piel
produce cuando se expone a los rayos UVB del sol; y aunque también se encuentra
en alimentos, en comparación con la cantidad producida durante la exposición
solar es mucho más baja. Entre sus beneficios,
se incluye además, que reduce el riesgo
de varios tipos de cáncer, enfermedades del corazón, esclerosis múltiple y
osteoporosis, así como la mejora del sistema inmune. Eso sí, asegúrate de usar
protector solar, pues mientras debes evitar quemarte, también necesitas la
mayor exposición al sol para una buena salud.
Los bajos niveles de sol en el invierno o si vives en ciudades frías, pueden hacer que no estés muy bien de ánimo; y si lo unimos a que comenzamos una larga época de trabajo y de responsabilidades, aún es peor. Podemos decir que el comportamiento humano está muy condicionado por la cantidad de luz que el cuerpo recibe por día. Por eso os aconsejamos, que incluso haciendo frio, es conveniente tener una exposición a la luz natural a lo largo del día, como por ejemplo: Colócate cerca de una ventana en la oficina o en una cafetería, aprovecha a dar un paseo antes de que caiga el sol, realiza deporte al aire libre…
Lucía Alonso Pérez
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