2 de agosto de 2014

La ciudad de los pozos

Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes… pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. Un día llegó a la ciudad una “moda” que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

Así fue cómo los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más, optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior… Alguno de ellos fue el primero: En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.
Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad… Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido…
Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho… Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa. Adentro, muy adentro, y muy en el fondo encontró agua…
Nunca antes otro pozo había encontrado agua… El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera. La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores, y en troquitos endebles que se volvieron árboles después… La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar “El Vergel”. Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro.

- Ningún milagro – contestaba el Vergel – hay que buscar en el interior, hacia lo profundo…
Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas… En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío… Y también empezó a profundizar… Y también llegó al agua… Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo…

- ¿Que harás cuando se termine el agua? – le preguntaban.
- No sé lo que pasará – contestaba
- Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay.
Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma… Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:

La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar…

Cuento de Mamerto Menapace del libro “Cuentos para pensar” de Jorge Bucay

30 de julio de 2014

¿Obsesión por estar moren@? Hablamos de Tanorexia

¿Demasiado tiempo al sol? ¿Necesidad de estar cada vez más moreno? ¿Poner en riesgo la salud para conseguir el bronceado deseado? Responder de forma afirmativa a estas preguntas, puede significar que estamos ante un caso de tanorexia.

Pero, ¿qué es la tanorexia? Los profesionales de la salud la describen como un problema psicológico cuyo síntoma principal es, la ansiedad excesiva por estar cada vez más morenos al mismo tiempo que aparece una distorsión perceptiva, es decir, las personas tanoréxicas no se ven tan morenas como realmente están generando en ellas, fuertes sentimientos de frustración e insatisfacción con su propia imagen corporal.

Puede que la adicción al sol te suene demasiada alejada de tu situación o te resulte exagerada, pero cada vez es más frecuente encontrar en las consultas, tanto de psicólogos como de dermatólogos, a personas deseosas de ser ayudadas e impacientes por dejar de ser adictas al sol. Pero hay que señalar que suelen pedir ayuda cuando comienzan a tener muestras evidentes del daño que el sol está causando en su piel como por ejemplo: melanomas o envejecimiento prematuro de la piel (manchas, arrugas…)

A lo largo del tiempo los cánones de belleza van cambiando, pero quizás sea en la  actualidad en la era del consumismo y de la búsqueda constante del placer, donde las consecuencias están siendo más nocivas tanto para la salud física como mental. Aunque este tipo de problemática es más frecuente en mujeres, los hombres no se libran de ser víctimas de su deseo de lucir un magnifico bronceado todos los días del año. Todos deseamos ser más atractivos y creemos, erróneamente, que uno de los caminos es estar muy broceado.

Quizás o estéis preguntando cómo es posible que las personas sigan tomando el sol de forma tan irresponsable y excesiva  a pesar de conocer las desastrosas consecuencias que tiene para su salud. Las investigaciones concluyen que una de las razones es debida a la producción de endorfinas, las cuales generan sensación de placer y felicidad y que dejarían de ser liberadas si no se toma el sol, produciendo el famoso síndrome de abstinencia. Es decir, las personas que son adictas al sol sentirían sensaciones desagradables al dejar de hacerlo por eso continuarían tomando cada vez más y más sol.

Las consecuencias psicológicas son muy importantes. Por lo normal estaríamos hablando de personas con una autoestima muy frágil, con elevados niveles de ansiedad y con pensamientos e ideas irracionales y obsesivas. Y como es de esperar, todo esto acaba interfiriendo en su día a día.

El sol y la radiación ultravioleta tiene unos efectos muy beneficiosos para nuestra salud (mejora nuestro estado de ánimo, ayuda a controlar ciertos problemas de la piel, activa la vitamina D…) pero es necesario protegerse de sus efectos. El uso de cremas protectoras y la exposición controlada y responsable puede ayudarnos a sacar el máximo provecho de sus cualidades pero sin poner en riesgo ni nuestra salud física ni mental.
“Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.”

Refrán

Paula Gordillo Montilla

24 de julio de 2014

LA CASA IMPERFECTA

 Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Se sentía cansado después de tanto tiempo haciendo el mismo trabajo y sentía que su jefe no le reconocía todo el esfuerzo, dedicación y entrega que había puesto cada día.

En esta situación estaba cuando antes de poder exponerle sus intenciones a su jefe, se presentó éste con un encargo: “voy a estar fuera del país por un tiempo. Quiero que me construyas la mejor casa que seas capaz de construir. Cuando vuelva quiero que tengas terminada la mejor de tus obras, que te sientas lo más orgulloso que puedas de la casa que vas a construir. Tendrás que ser tú quien solucione cualquier incidencia que pueda ocurrir porque yo no voy a estar aquí. Confío que lo harás lo mejor que puedas”. 

Entonces, el maestro albañil le comentó a su jefe, para el que había trabajado los últimos 40 años demostrando ser el mejor profesional del lugar, acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Le dijo que Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera ese último esfuerzo: construir esa casa. Y el albañil accedió.

El jefe inicio su viaje alrededor del mundo y el albañil su trabajo: construir su última casa. Sin embargo, se veía claramente que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Además, si había alguna incidencia con los proveedores de materiales, admitía todo lo que le traían, aunque sabía que era de peor calidad que lo que el quería, mientras pensaba: “total, ¿qué más da? Al final, nadie se dará cuenta de la diferencia y todo el esfuerzo que yo haga no servirá para nada”. Su trabajo descendió bruscamente de calidad, y con su ejemplo, también lo hizo el de sus ayudantes. Era una desafortunada manera de poner punto final a su carrera, pero terminó la obra en la fecha que tenía prevista.

Cuando al día siguiente llegó el jefe, el maestro albañil le entregó las llaves de la puerta principal. El jefe miró la casa y le preguntó: “¿Te sientes realmente satisfecho con el trabajo que has realizado?”
A lo que el maestro albañil, sin mirarle a los ojos, respondió: “Sí, claro que sí”.

Entonces, el capataz sonrió y le contestó: “Me alegro, amigo mío, porque esta casa es un regalo que yo te hago como agradecimiento a tantos años de esfuerzo y de trabajo bien hecho”

Cada cosa que haces en tu día a día son los ladrillos con los que construyes tu realidad, tu vida. ¿Te esfuerzas e intentas crear la realidad que sueñas? o ¿Vas sobreviviendo y contando los días que pasan, sin pararte a disfrutar de lo que ocurre?

23 de julio de 2014

10 cosas para... disfrutar del verano

1.     Organizar el tiempo libre
El verano puede pasar rápido y sin que te des cuenta o puede ser un tiempo en el que aproveches cada hora de cada día, de ti depende. La mejor forma de sacar el máximo partido es organizándote. Haz una lista de todas las cosas que te gustaría hacer y ponte manos a la obra, pero no te sobrecargues de cosas recuerda que está de vacaciones.

2.   Salir de casa
El calor nos frena y nos quita las ganas de salir de casa pero… ¡el día tiene 24 horas! Aprovecha las horas de menos calor para salir a tomarte algo con amigos, ir a un cine de verano, pasear por tu ciudad o para hacer algo de deporte. Recuerda que estar todo el día en el sofá sólo te ayudará a tener la sensación de estar perdiendo el tiempo

3.   Descansar
El cansancio se va acumulando con el paso de los meses. La carga laboral, familiar, académica… va dejando huella y puede afectarnos a nivel emocional. Es importante que busques momentos para dedicarte tiempo y poder relajarte, para cuidarte. Puedes dormir un poco más, pedir que te ayuden en las tareas de casa… desconectar de la rutina del día a día.

4.   Salir de la rutina
Ahora que tienes tiempo libre puedes hacer cosas que normalmente tienes complicado o nunca encuentras tiempo. Puedes visitar alguna exposición, cocinar nuevos platos, hacer turismo por la ciudad, conocer la zona en la que vives (parque naturales, playas, pueblos…)  ¡Lo novedoso puede ser muy motivante y gratificante!

5.   Conocer mejor a las personas que te rodean
A veces vamos por la vida con el piloto automático, sin darnos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor. En las vacaciones solemos pasar más tiempo con nuestros familiares y amigos de manera que qué mejor forma de disfrutar de ellos que prestándoles atención, siendo atentos y mostrando nuestro interés. Ellos se pondrán muy contentos y seguro que tú descubres muchas cosas interesantes.

6.   Beber y comer de forma sana
A veces la pesadez que sentimos en verano es consecuencia de hacer comidas muy pesadas o por no beber suficiente agua. Come con moderación y de forma sana e hidrátate de forma adecuada. Recuerda que la alimentación influye mucho en nuestro estado de ánimo y en nuestra disposición para hacer las cosas.

7.       Despégate de la televisión, Smartphone, ordenador…
Que vivamos en la era de la tecnología no significa que no podamos despegarnos un poco de ellas. Vive el momento, si estás en la playa no esté pendiente del whatsapp, si estás en casa con la familia apaga el ordenador, ve en la televisión lo que realmente te apetezca y no lo que “ponen” sin más… Aprovecha el buen tiempo para hacer cosas diferentes, es momento de “darle vacaciones a las nuevas tecnologías”

8.      Hacer deporte
Una de las cosas que más placer produce es hacer deporte. Con él se liberan las famosas endorfinas, las hormonas de la felicidad. Ahora dispones de tiempo libre y destinar parte de él al deporte es una buena opción, además puede convertirse en un hábito que mantengas durante el nuevo curso. Puedes nadar, jugar a tenis, correr por la playa, bailar…

9.     Organiza planes divertidos
En vacaciones suele ser más fácil reunir a los amigos o la familia. Puedes preparar un picnic en un parque, organizar una excursión a la playa, preparar una barbacoa en casa o ir a un festival.  Hay miles de opciones, busca las que más se ajusten a tus intereses y no dudes en llevarlas a cabo.

10.  Aprovecha cada momento
Como se suele decir: “todo lo bueno se acaba” y eso es lo que ocurre con las vacaciones. Por eso, como sabemos que tienen fin disfruta y saca el máximo provecho a cada cosa que hagas. ¡No dejes que el tiempo se te eche encima!


Equipo Feeling


21 de julio de 2014

Neuronas espejo


¿Por qué los bebés lloran cuando escuchan a otro llorar? ¿Por qué bostezamos cuando vemos a otro hacerlo? ¿Por qué sentimos emociones cuando vemos una película o leemos un libro? La respuesta la tenemos en las neuronas espejo.

¿Qué son las neuronas espejo?
Las neuronas espejo son un grupo de células localizadas en el lóbulo parietal inferior del cerebro. Fueron descubiertas al azar por el equipo de trabajo de G. Rizzolatti mientras estudiaban la planificación y el control motor de los monos.

Estas neuronas están relacionadas con la imitación. Las neuronas espejo se activan cuando ejecutamos una acción y cuando la observamos o nos la imaginamos la acción de otra persona.

Las neuronas espejo están presentes en nuestro cerebro desde el momento en que nacemos. Esto permite que el bebé pueda responder e imitar señales, sonidos y movimientos. Además las estas neuronas juegan un papel importante en el aprendizaje. Una forma que tenemos de aprender es imitando a otros, seguir un modelo, y repetir sus movimientos.

Además, estas neuronas nos permiten inferir las intenciones de otras personas, es decir, comprender o “saber” lo que piensan otros.

Otra de las funciones con que se relaciona a las neuronas espejo está relacionada con las emociones, la empatía. Gracias a ellas podemos entender qué siente una persona, nos podemos poner en el lugar del otro. 

Estas neuronas se activan cuando sentimos y expresamos nuestras emociones y cuando vemos a otros expresarlas. 

Silvia Abbad J-A. 


18 de julio de 2014

El campesino y la roca

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Luego se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda piedra.

Algunos decidieron continuar su viaje a pesar de la piedra, tomando un camino alternativo que suponía cruzar el río a pie y subir una montaña, con lo cual les retrasaba el viaje unas tres horas.

Otros dieron media vuelta, y decidieron acudir a otros mercados para vender sus mercancías, tomando otros caminos.

Muchos culparon al rey por no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada para sacar la piedra el camino.

Un campesino, que pasaba por allí con una carga de verduras, la vio. Al aproximarse a ella, puso su carga en el suelo y se sentó a reflexionar: podía arriesgarse y partir hacia otro mercado, tomando otro camino, pero entonces no tenía asegurado vender su mercancía. Podía tomar el camino alternativo, cruzando el río a pie, pero perdería tiempo. O bien podría intentar mover la roca, a un lado del camino, y dejarlo despejado.

Decidió intentar mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, con gran esfuerzo, no logró mover la piedra ni un milímetro. La piedra era muy pesada, y solo no podría moverla. El campesino miró a su alrededor; como todo el mundo evitaba este camino, no había nadie que le pudiese ayudar. Cogió un gran tronco que había en el suelo, para hacer palanca en la base de la piedra; volvió a mirar a su alrededor, le daba un poco de vergüenza, pero tenía que intentarlo. Y… la piedra se movió. Al principio, un pequeño movimiento hacia un lado, pero de repente, echó a rodar y quedó a varios metros del camino.

Mientras recogía su carga de vegetales, vio extrañado una bolsa en el suelo, justo donde había estado la roca. La bolsa contenía varias monedas de oro y una nota del mismo rey diciendo que el oro era la recompensa para la persona que removiera la piedra del camino.
El campesino aprendió ese día que cada obstáculo puede estar disfrazando una oportunidad.

14 de julio de 2014

¡El verano es para disfrutar!

Ha llegado el buen tiempo y con él las altas temperaturas. Esta época del año es de especial riesgo y en la que hay que tomar precauciones para prevenir futuros problemas de salud y evitar posibles infortunios.

Los niños y mayores comprenden la población de riesgo ante las altas temperaturas que llegamos a alcanzar durante el verano. Sin embargo, para prevenir problemas que vayan a afectar a nuestra salud, es recomendable que todos sigamos unas recomendaciones básicas y recomendables a recordar año tras año.

Tanto si sales de vacaciones como si no, te damos algunos consejos a seguir para evitar esos riesgos y poder disfrutar de unas merecidas vacaciones.

Exposición al sol y altas temperaturas.  

Las altas temperaturas y el buen tiempo invitan a pasar tiempo fuera de casa, ir a piscinas y playas, practicar deporte al aire libre o pasear por la calle. Por ello debemos recordar utilizar crema solar con suficiente protección. Aplícate el protector solar antes de salir de casa, no esperes a estar en la playa o en la piscina, incluso si vas a practicar algún deporte, y con una frecuencia regular.

Evita exponerte al sol en las horas centrales del día y de forma prolongada, estas horas son las que tienen unos riesgos mayores.

Utiliza gafas de sol que sean adecuadas a proteger de los rayos ultravioleta, para evitar problemas oculares.

Hidratación

El calor es un factor que influye en la deshidratación. Para hacerle frente mantente bien hidratado bebiendo líquidos, preferiblemente agua y zumos naturales sin demasiada azúcar. Para completar la hidratación diaria es aconsejable también comer fruta, ya que las frutas de verano se componen en su mayor parte de agua.

Mantén la cabeza protegida contra los rayos solares o evita una exposición prolongada al sol, para evitar una insolación.

Piscinas y playas

Presta atención a los más pequeños cuando estén tanto dentro como cerca del agua, así como sus juegos, evitando que corran por el bordillo de la piscina o jueguen a hacer ahogadillas.
No te tires a la piscina en zonas poco profundas o rocosas en el mar, puede provocar lesiones medulares. Este tipo de acciones causa el 6% de lesión en la médula espinal en España.

Respeta el tiempo de la digestión después de comer antes de darte un baño, puede producir un corte de digestión. Al meterte en el agua hazlo poco a poco, dejando que el cuerpo se acostumbre a la temperatura del agua. Si notas algún síntoma extraño: mareo, náuseas, escalofríos… sal del agua.

Conducción
Si vas a coger el coche estas vacaciones ten en cuenta varios aspectos. Es importante que revises el coche antes de salir. Si se trata de un viaje largo, realiza paradas cada 2 horas, para descansar y aprovecha para tomar alguna bebida con cafeína para estar más alerta. Mantente hidratado durante el viaje.
Si te encuentras con tráfico abundante mantén la calma, lo importante es llegar al destino, no llegar cuanto antes. 


Disfrutar del verano no es sinónimo de agobios, sino que teniendo en cuenta estos sencillos consejos podemos disfrutar aún más de unos agradables días de descanso.


Silvia Abbad-J.A.