17 de febrero de 2014

¿Eres una persona optimista?

Ante una situación complicada ¿cuántas veces nos hemos puesto en la peor de las situaciones? ¿Todas las experiencias que vivimos son desagradables? A pesar de que sea una situación difícil ¿significa que no seremos capaces de superarla?


Dentro de la psicología positiva, encontramos investigaciones acerca del optimismo. El optimismo es una cualidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación que hacemos de ellos.

Ser optimista determina la forma en que nos enfrentamos a situaciones difíciles, problemas o situaciones de estrés. De esta forma, una persona optimista tiene confianza en sí misma y lleva a cabo acciones con las que conseguir lo que se proponga.

Por un lado, el optimismo se relaciona con las expectativas que tenemos del futuro. Ante una situación problema, una persona optimista intenta resolverla y consigue sus objetivos gracias a su esfuerzo. Por el contrario, una persona pesimista apenas se esfuerza por conseguirlos, ya que sus expectativas no son las adecuadas.

Por otro lado, optimismo también se define como la forma en que explicamos las situaciones que nos han ocurrido. Una persona optimista interpretan los sucesos como causas externas, mientras que los pesimistas lo hacen de forma interna (“no he sido capaz”).

Además, el optimismo, tiene influencia sobre la salud, tanto física como mental, de las personas. Las personas optimistas se sienten mejor consigo mismas y gozan de un mejor estado de salud.

¿Qué podemos hacer para ser más optimistas y mejorar nuestra calidad de vida?
  • Saca algún aspecto positivo de cada momento y cada situación, tanto si es positiva como negativa.
  • Cambia la forma de pensar. Intenta dar otra explicación a lo que pasa o al futuro.
  • No seas demasiado exigente con lo que te propongas, no siempre nos salen las cosas como desearíamos.
  • Fortalece tu autoestima.
  • Proponte objetivos y llévalos a cabo. Si no lo consigues a la primera vuelve a intentarlo, no te rindas.
  • Se amable y agradecido con los demás. Saca una sonrisa a la gente que tienes a tu alrededor.

Todos podemos llegar a ser un poco más felices si nos entrenamos a diario en ello.


Silvia Abbad-J.A.

15 de febrero de 2014

No necesitamos a San Valentín para ser felices

Tenemos la costumbre de celebrar a lo grande los días especiales, vivir las fechas destacadas con más alegría e ilusión… esto es algo estupendo, pero ¿Por qué no vivir así todos los días? ¿Necesitamos que la sociedad nos marque cuando disfrutar de una cena romántica con nuestra pareja, o cuando hacer un regalo?

El ser humano es un ser social, por lo que necesitamos de los demás para sentirnos mejor. 
Nos gusta compartir nuestras acciones, deseos, gustos, habilidades, conocimientos… y disfrutamos más de nuestro día a día cuando es en compañía. Muchas de estas cosas las hacemos  con los amigos y la familia, pero por quien más buscamos ser completados  y comprendidos es por nuestra pareja.

La vida en pareja es algo muy positivo y beneficioso.
Si hacemos un balance personal recogeremos millones de momentos y detalles positivos, pero estamos muy confundidos si creemos que todo “es” o “debe ser” así; ya que también existen dificultades o retos, que como es normal,  generan momentos donde las emociones negativas son las protagonistas.

Por todo esto, podemos decir que no es fácil. Una buena relación de pareja supone esfuerzos en muchos momentos. No debemos olvidar que ambos debéis trabajar por el bienestar común.

Os ofrecemos varias pistas clave para hacer de vuestra vida en pareja, una experiencia más positiva:

  • Realizad una lista de planes incluyendo ideas entre ambos, y llevadlas a cabo, id intercalando las actividades que os gustan a cada uno.
  • Mantened una buena comunicación, es importante hablar tanto de las cosas negativas como de las positivas. Informa de las inquietudes y dificultades, pero también de las cosas positivas que tiene y hace tu pareja. Así sabréis qué hacer para sentiros bien.
  • Sorprenderos mutuamente, no hay excusas como: “no es necesario” ”soy muy despistado/a” ”no se me ocurre nada” etc. A todos nos gusta recibir un detalle, saber que nuestra pareja piensa en nosotros… No tiene que ser material, os conformareis con algo que tenga un sentido común.
  • Dedicad un tiempo exclusivo en pareja, recomendamos: un día a la semana, un fin de semana al mes y una semana al año. En el que únicamente seáis vosotros dos.


Y sobre todo, acepta a tu pareja tal y como es. La complicidad de una pareja se logra cuando valoramos y disfrutamos las virtudes; pero mucho más cuando mostramos nuestro apoyo en las dificultades encontradas, y lográis sobreponeros a ello unidos.


Lucía Alonso Pérez

14 de febrero de 2014

Sobrevivir a San Valentín: Con y Sin pareja

La llegada del día de San Valentín es considerada un motivo de alegría, pues los enamorados celebran el amor que se tienen. Sin embargo, también puede ser una fecha que recuerde a los que solteros que no tienen pareja y hacerlos sentir infelices. San Valentín puede llegar a ser incluso motivo de conflicto y enfado con su pareja para aquellos que la tienen.

Sobrevivir a San Valentín con pareja
Seguramente tengas una idea preconcebida de cómo debería ser el día de San Valentín, o más bien de cómo tiene que actuar tu pareja: los detalles que debería tener, cómo tiene que recordarte lo mucho que te quiere, etc.
Sin embargo, aunque a ti te parezca evidente cómo debería actuar tu pareja, quizá él/ella no lo tenga tan claro, o peor aún, ni siquiera se plantee cómo tiene que celebrar este día  contigo.

• Quizá lo más práctico es que, cuando San Valentín se acerque, llegues a acuerdos de tu pareja sobre cómo vais a celebrarlo: cuándo os vais a reunir, qué vais a hacer, si vais a regalaros algo o no, y si así fuera, una cantidad estimada para el regalo que os parezca razonable, etc. Así evitaréis que alguno de los dos o ambos os generéis unas expectativas y que luego éstas no se cumplan, produciendo tristeza o enfado.

• A lo mejor piensas que esta medida de llegar a acuerdos es poco romántica, y crees que, como tu pareja y tú os conocéis perfectamente, no es necesario llegar a acuerdos, ya que ambos sabéis exactamente qué espera el otro y cómo satisfacerlo. Si decidís entonces dejaros sorprender por el otro, habréis de asumir que quizá las cosas no salgan como esperabais.

• Si esto llegara a suceder es importante que hagas una reflexión: no hay una forma estipulada de medir el amor, ni por el dinero gastado en tu regalo, ni por el tiempo que decide dedicarte, etc. Además, tienes que tener en cuenta que San Valentín sólo es un día, y que, para hacerte una idea de cómo os queréis tu pareja y tú, tienes que hacer un balance mucho más amplio.

• Te proponemos que aproveches San Valentín como un buen momento para hacer memoria de por qué estás con tu pareja, o los momentos tan felices que has pasado con él/ella, o cómo habéis superado los difíciles, etc. Recordar estas cosas que, en el día a día, no traemos mucho a la memoria podría ser un buen ejercicio para hacer con tu pareja este día.


Sobrevivir a San Valentín sin pareja
Es posible que, no teniendo pareja, el día de San Valentín pase desapercibido para ti, pero si se trata de una fecha que prevés que te hará sentir mal, te recomendamos que pongas en marcha estas sugerencias:

• Haz actividades agradables: No tienes por qué pasar el día hundiéndote en tu tristeza; San Valentín, aún sin pareja, puede ser un día agradable y divertido. Planea hacer actividades que sabes que te hagan sentir bien; incluso si hacerlas solo te resulta un problema, puedes quedar con amigos para hacerlas juntos.   

• Te proponemos que aproveches San Valentín para recordar los motivos que tienes para sentirte afortunado en la vida: tus logros personales, la cantidad de personas que te quieren, incluso en lo que concierne al amor: lo afortunado que has sido por haber compartido tu vida con anteriores parejas aunque aquello acabara.  


Es importante que reflexiones sobre como tener pareja, y sobre todo mantenerla, es un privilegio. Son muchos los factores que tienen que darse para que una pareja nazca y se mantenga: atracción mutua, compartir espacios y tiempo, tener valores similares, etc. Por lo tanto, no creas que todo depende de ti. Y sobre todo, no creas que para ser feliz es una condición indispensable tener pareja. 
Quizá la felicidad, más que la adquisición de aquello que queremos, sea la forma en que nos enfrentamos a lo que nos sucede cada día. 

Roberto Baztarrica

13 de febrero de 2014

Whatsapp, mi pareja, yo... Una relación de 3

Lo que aparece en el vídeo puede que os resulte familiar, discutir debido a un malentendido por whatsapp. ¿Te ha ocurrido alguna vez?


Esta aplicación puede resultar muy útil para comunicarte con tu pareja porque es económica, rápida y cómoda… pero hay cosas que es mejor hablarlas en vivo y en directo. No es lo mismo: un “te quiero” escrito al lado de un emoticono  que un “te quiero” acompañado de una caricia o un beso (real).

Uno de los elementos que determina la calidad de la relación son las habilidades de comunicación de los miembros de la pareja. Cuanto mejor es la comunicación, más gratificante y madura puede llegar a ser la relación. Nos ayuda a resolver conflictos, favorece la empatía, fomenta la intimidad… Pero aunque creamos que la comunicación son sólo palabras, ésta va mucho más lejos. Por ejemplo: ¿cuántas veces te has dado cuenta que tu pareja estaba enfadada con sólo mirarle la cara?, ¿alguna vez has sabido que tu pareja estaba realmente feliz al escuchar el tono de su voz? Tu pareja con sus gestos, sus posturas… está comunicándote algo y no han hecho falta las palabras.

Whatsapp destruye una parte de la comunicación y por lo tanto, un elemento esencial en la relación de pareja. ¿Esto quiere decir que whatsapp es la causa de que las parejas se rompan? Obviamente no, pero contribuye a que se generen malentendidos, generando una gran cantidad de problemas y discusiones.

Te damos un consejo, no mires la última conexión de tu pareja para saber a qué hora se acostó, PREGÚNTASELO. Si quieres saber si te quiere, PREGÚNTASELO. No te fíes del doble check, si dudas si tu pareja ha leído tu comentario, PREGÚNTASELO. Si quieres saber si hay un problema, PREGÚNTASELO. Si quieres que tu relación funcione, HABLA CON TU PAREJA.

No pierdas la oportunidad de pasar tiempo con tu pareja, de miraros a los ojos, de tocaros, de emplear vuestro tiempo en cosas verdaderamente gratificantes. 

Está en tu mano que tu relación sea gratificante o no. Y en tu voz hacerle saber a tu pareja que es importante para ti. 

Paula Gordillo

12 de febrero de 2014

El islote de las emociones

Erase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: la Alegría, la Tristeza y muchos más, incluyendo el Amor. Todos los sentimientos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila, hasta previsible. A veces, la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo; otras veces, la Constancia y la Convivencia lograban aquietar al Descontento. 



Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando por fin la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:

- “Tengo una mala noticia para darles... la isla se hunde..."
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
- “¡No! ... ¿cómo puede ser? … ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!!!!”
Pero el Conocimiento repitió:
- “La isla se hunde”
- ¡¡¡Pero no puede ser!!! ¡¡¡Quizás estás equivocado!!!”

- “El Conocimiento nunca se equivoca -dijo la Conciencia, dándose cuenta de la verdad. - Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde”.
- “Pero... ¿Qué vamos a hacer ahora????” -preguntaron los demás.
Entonces el Conocimiento contestó:

- “Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de abandonar la isla.... Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla, desaparecerá con ella”.

-“¿No podrías ayudarnos?”, preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.

- “¡No! -dijo el Conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto, volaremos hacia la isla más cercana...”

Las emociones dijeron:

- “¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros???”
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que no es zonzo y ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero...Todas... Salvo el Amor.
Porque el amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
- “Dejar esta isla... después de todo lo que viví aquí... ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahhh.... Compartimos tantas cosas...”
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio de irse, el Amor se subía a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacer en otros tiempos. Tocó cada piedra...y acarició cada rama...
Al llegar a la playa, exactamente al lugar desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
-"Quizás la isla se hunda por un ratito... y después resurja.... porqué no???"
Y se quedó días y días midiendo la altura de la marca, para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible... Pero la isla se hundía cada vez más...
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir nada, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande y que, aún cuando se hundiera un poco, él siempre podría refugiarse en la zona más alta.... Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él...
Así que una vez más, tocó las piedrecitas de la orilla... y se arrastró por la arena... y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa... que otrora fuera enorme...
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le agradaba, era la más elevada...
Y la isla se hundía cada día un poco más.... Y el Amor se refugiaba cada día en un lugar más pequeño...
- “Después de tantas cosas que pasamos juntos!!!!- le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, solo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Recién en ese momento, el amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la tierra...
Entonces, caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos...
Desde allí podría ver pasar a sus compañeras en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguna de ellas lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. Se acercó la Riqueza que pasaba en un lujoso yate y el Amor dijo: 
- "Riqueza llévame contigo! … Yo sufrí tanto la desaparición de la isla que no tuve tiempo de armarme un barco"
La Riqueza contestó: 
- "No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti, lo siento" y siguió camino, sin mirar atrás...
Le pidió ayuda a la Vanidad, a la que vio venir en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores, que también venia pasando: 
- "Vanidad" por favor ayúdame".
y la Vanidad le respondió:
- "Imposible Amor, es que tienes un aspecto!!!!...¡ Estás tan desagradable!!! Tan sucio, y tan desaliñado!!!!... perdón pero afearías mi barco…”- y se fue.
Pasó la Soberbia, que al pedido de ayuda contestó: 
- "Quítate de mi camino o te paso por encima!".
Como pudo, el Amor se acerco al yate del Orgullo y, una vez más, solicito ayuda. 
La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia.
Entonces, el Amor pidió ayuda a la Tristeza:
- "¿Me dejas ir contigo?".
La Tristeza le dijo: 
- "Ay Amor, tu sabes que estoy taaaan triste que cuando estoy así prefiero estar sola"
Pasó la Alegría y estaba tan contenta que ni siquiera oyó al Amor llamarla. 
Desesperado, el Amor comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Se sentó en el pedacito de isla que quedaba, a esperar el final... De pronto, el Amor sintió que alguien chistaba:
- " Chst- Chst- Chst..."
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote a remos. El Amor se sorprendió: 
- "¿Es a mi?"- preguntó, llevándose una mano al pecho.
- “Sí, sí -dijo el viejito-, es a ti. Ven, sube a mi bote, rema conmigo que yo te salvo”.
El Amor lo miró y le quiso explicar...
-"lo que pasó, es que yo me quedé...
- "Ya entiendo" -dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase- “¡Sube!”.
El amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo antes de poder ver como el último centímetro de la isla se hundía y desaparecía para siempre...
- “Nunca volverá a existir una isla como esta! - murmuró el amor, quizás esperando que el viejito lo contradijera y le dirá alguna esperanza. 
- “No -dijo el viejo- como ésta, nunca; en todo caso, diferentes…!

Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor se sentía tan aliviado que olvidó preguntarle su nombre. Cuando se dio cuenta y quiso agradecerle, el viejito había desaparecido. Entonces el Amor, muy intrigado, fué en busca de la Sabiduría para preguntarle:

- “¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Todos los demás no comprendían que hubiera quedado sin embarcación, pero él me salvó, me ayudó y yo ahora, no sé ni siquiera quién es...”

Entonces la Sabiduría lo miró largamente a los ojos, y le dijo:


"Es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. Es el único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es El Tiempo....”



Jorge Bucay

10 de febrero de 2014

¿Cómo superar la primera cita?

La primera cita es un momento especial, y en el que nos solemos poner nerviosos, ya que es una situación nueva, que no conocemos ni controlamos. Ante esta situación nos pueden surgir preguntas ¿Y si no es la persona que estoy buscando? ¿Y si no tenemos de qué hablar? ¿Y si no le creo buena impresión porque estoy muy nervioso/a?


Para salir de dudas y dar respuesta a todas esas preguntas que se te pueden estar pasando por la cabeza, lo mejor es comprobarlo por ti mismo. A medida que te vayas enfrentando a estas situaciones te resultará cada vez más sencillo.

Para sentirte más seguro, lleva la iniciativa proponiendo ir a un lugar que ya conozcas y en el que te sientas cómodo/a. Quizá, para la primera cita, una cena en un restaurante tranquilo sea más incómoda. Podéis ir un lugar en el que haya más gente, no necesariamente tiene que ser por la noche, podéis quedar para comer o para tomar un café. Puedes proponer hacer alguna actividad juntos y que después sea más sencillo entablar una conversación.
  • No dejes que los nervios te jueguen una mala pasada. Si lo necesitas haz unas respiraciones profundas para poder relajarte y bajar esa ansiedad. Si estás muy nervioso es probable que te muestres tenso, inseguro y por tanto, que la cita no tenga éxito.
  • Sé natural. Es normal que en situaciones que no conocemos nos comportemos de una manera artificial. Lo mejor en las citas con otras personas es que te muestres tal y como eres, no es una persona que te esté evaluando ni de la que necesitas su aprobación. Es la primera vez que estáis a solas y la primera impresión va a ser importante para tener futuras citas o no.
  • Durante las conversaciones escucha y mira a los ojos. Los temas de las conversaciones tienen que dar pie a que ambos podáis intervenir, que sean entretenidos y den pie a seguir la conversación.
  • Utiliza el sentido del humor. Si consigues que la otra persona se sienta cómoda contigo te sentirás más tranquilo y confiado en la cita y la probabilidad de éxito será mayor.
  • Las expectativas te pueden jugar una mala pasada, especialmente si hace tiempo que no tienes una cita. No vayas a la cita con unas expectativas demasiado altas, disfruta del momento.
Cuando termina la primera cita es el momento de decidir si volver a ver a esa persona o no. Es posible que la persona con la que has quedado no te parezca interesante como para volver a tener una cita, porque no es la persona que estás buscando. En este caso se sincero con él/ella y deja claro que no quieres volver a quedar, para no crear falsas expectativas. No te frustres ni te castigues a ti mismo si todavía no has encontrado a nadie, no quiere decir que la cita haya ido mal. Confía en ti mismo y en tus habilidades.

Si por el contrario, has pasado un buen rato y te gustaría conocerla mejor: ¡Adelante! Plantea la posibilidad de volver a veros pronto.


Silvia Abbad-J.A.

9 de febrero de 2014

Mi hijo tiene celos

Muchas son las causas que pueden originar que un niño tenga celos. Algunas de ellas pueden ser una nueva pareja del padre/madre, debido a una enfermedad del hermano…  Sin embargo la causa de celos más relevante es el nacimiento de un hermano. Estas son situaciones  estresantes, a las que el niño tiene que hacer frente y por tanto adaptarse. En ocasiones, este proceso puede resultar complicado y el niño se comporta de una determinada manera, afectando al funcionamiento normal de la vida familiar.

La incorporación de un nuevo individuo a la familia, supone, para el pequeño, la pérdida de afectividad y atención recibida hasta ahora, por lo que puede verse desplazado en cuanto a la relación que tenía con sus progenitores. Hay que entender que los celos son normales y forman parte del proceso de socialización. Cuando el niño percibe, ya sea real o imaginario, que la atención que recibe es menor y que sus necesidades no son atendidas como antes, aparecen los celos. 

Los celos se pueden manifestar de diversas formas:
- El niño desobedece las órdenes de los padres, muestra oposicionismo.
- Niega los errores y culpabilizar al hermano de ello.
- Lleva a cabo conductas para llamar la atención de sus padres, incluso cuando éstos están atendiendo al pequeño. Pueden ser conductas como por ejemplo: pedir que les miren, hacerles continuamente preguntas… 
- Aumento de la frecuencia e intensidad del llanto y de las rabietas. 
- Aparición de conductas regresivas, que son evolutivamente incongruentes con la edad del niño: chuparse el dedo, imitar conductas de bebé...
- Cambios en el patrón de sueño: pueden aparecer pesadillas, dificultades para dormir… Y problemas en la alimentación.
- Problemas físicos: dolores de cabeza, dolores estomacales, vómitos…

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo tiene celos de su hermano?
  • Debemos premiar los comportamientos que estén orientados al afecto, atención y los cuidados hacia el hermano.
  • Prestarle atención e ignorar las conductas celotípicas.
  • Dar responsabilidades adaptadas a su edad.
  • Evitar las comparaciones entre hermanos.
  • Evitar cambiar sus rutinas tras la llegada del nuevo miembro de la familia.
  • El castigo es la última alternativa que utilizaremos, e intentando cambiar una conducta incorrecta por una más adecuada
Quizá haya otros problemas secundarios a los celos y que también es conveniente trabajarlos, como la agresividad, la baja autoestima, el bajo rendimiento escolar…

Silvia Abbad - J.A.