4 de septiembre de 2014

EL CIELO Y EL INFIERNO

Un hombre habló con el Señor acerca del cielo y el infierno.
El Señor le dijo a ese hombre: "Ven, te mostraré el infierno".
Entraron en una habitación en donde un grupo de personas se encontraba sentado alrededor de una enorme olla de guisado. Todos estaban desesperados y muertos de hambre.

Cada persona sostenía una cuchara que tocaba la olla, pero cada cuchara tenía un mango mucho más largo que su propio brazo, de tal manera que no podía utilizarse para llevar el guisado a sus bocas. El sufrimiento era terrible.

"Ven, ahora te mostraré el cielo", dijo el Señor, después de un tiempo.
Entraron en otra habitación, idéntica a la primera, la olla de guisado, el grupo de personas, las mismas cucharas con mango largo. Sin embargo, allí todos estaban felices y bien alimentados.
"No comprendo", dijo el hombre. "¿Porque están felices aquí, si en la otra habitación se sienten miserables y todo es igual?"

El Señor sonrió. "Ah, es sencillo", respondió. "Aquí aprendieron a alimentarse mutuamente".
Es decir, mientras que en el infierno cada uno quiere comer con su cuchara y no es capaz de compartir con los demás, en el cielo cada uno piensa primero en el hermano y con su propia cuchara lo alimenta al otro.

2 de septiembre de 2014

Del famoso #Icebucketchallenge a lo que se esconde detrás de la ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA (E.L.A)


Durante todo el verano hemos visto vídeos de famosos y de personas anónimas echándose cubos de agua helada por la cabeza siguiendo la iniciativa: #Icebucketchallenge (desafío del cubo de hielo). Han sido muchas las críticas que ha recibido esta campaña ya que en algunos países como España, se ha convertido más en una moda que una fuente de donativos. No hay que olvidar que esta idea surgió como medio para acercar a las personas a una enfermedad que cada año se cobra a muchas víctimas pero de la que se sabe muy poco, de ahí la importancia de conseguir fondos para seguir investigando. Porque la investigación no es gratis y porque de ella depende la vida de muchas personas.

Si nos ponemos en la piel de una persona a la que se diagnostica de esta enfermedad,  podemos comprender el por qué  del cubo de agua helada. Y es porque la reacción humana ante este tipo de noticias es el shock, quedarse helado, bloquearse y no sólo por el antes y el después en su vida sino porque el afectado sabe que comienza un viaje con un destino incierto y en el que perderá por el camino gran parte de lo que le define, de sí mismo.

¿Pero qué es la E.L.A?

Es una enfermedad neurodegenerativa en la cual se produce un importante deterioro de las células nerviosas que permiten que podamos andar, respirar, tragar, hablar… La esperanza de vida tras el diagnóstico suele ser de 3 a 10 años, siendo la calidad de vida muy pobre debido al intenso deterioro. Y si esto no fuera poco, el paciente es consciente de todo lo que ocurre ya que la capacidad cognitiva (memoria, pensamiento…) permanece intacta. Y aunque en algunos casos tiene una base hereditaria, nadie está libre de padecerla.

Y no sólo es lo físico ya que a nivel emocional son muchos los cambios que se producen. Podemos imaginar la cantidad de estados emocionales diferentes por los que puede pasar una persona con E.L.A desde la rabia, tristeza, incertidumbre… Pero quizás lo más cruel de la enfermedad es que el deterioro es tan rápido, que no permite que la persona acepte o asimile que ha perdido alguna capacidad de modo que el sufrimiento y la desesperanza es aún mayor.

Son muchos los especialistas (neurólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, cuidadores, rehabilitadores, psicólogos…) que intentan que la vida de estas personas sea lo más digna y fácil posible. Pero aunque esto es importantísimo, aún se necesita más. Se necesita saber el origen de la enfermedad y una cura, se necesita investigar más.

Todos podemos ayudar a combatir enfermedades como esta. Y aunque el dinero es importante, cualquier ayuda es bien recibida (voluntariado, donación de ayudas técnicas…)

“He notado que aun la gente que dice que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle”
Stephen Hawking (Enfermo de E.L.A)


Paula Gordillo 

1 de septiembre de 2014

10 COSAS PARA SUPERAR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL


1.        Ve paso a paso, sin prisa pero sin pausa
El síndrome postvacacional no es una depresión pero tiene síntomas parecidos. El primer paso para volver a la “normalidad” es aceptar que durante unos días puede que estemos cansados y apáticos pero que si nos lo tomamos con calma, pronto se nos pasará.

2. No te estanques en la rutina, busca nuevos planes
Las vacaciones enganchan porque hacemos cosas divertidas y diferentes. La mejor forma de no echar de menos las vacaciones es incluyendo en nuestro día a día actividades con las que lo pasamos bien (tomar café a la salida del trabajo, escapada de fin de semana, ir al cine…)

3.      Practica deporte
Hacer ejercicio es un antídoto estupendo para hacer más llevadera la vuelta. Pasear a buen ritmo, hacer un poco de bicicleta o salir a correr puede ser una buena opción, ¡buena para la mente y el cuerpo!

4.     ¡Piensa en positivo! ¡Háblate en positivo!
Puedes hacer mil cosas pero si tus pensamientos son negativos, no servirá de nada. Para hacer frente al síndrome postvacacional es necesaria una buena actitud. Se positivo y te estarás ayudando a ti mismo.

5.      Organízate y aprovecha el tiempo libre
A pesar de que las obligaciones tienen prioridad, aprende a organizar tu tiempo de modo que puedas hacer cosas gratificantes. No hay nada peor que pasar las horas en el sofá echando de menos la playa y los rayos del sol… Muévete y haz algo que te guste.

6.     Come y duerme bien
Uno de los hábitos que solemos descuidar durante las vacaciones son las horas de sueño y una dieta equilibrada. Para rendir de forma adecuada es necesario que comas y duermas bien ya que son dos cosas que te ayudarán a recargar las pilas para enfrentar el nuevo día con energía.

7.      Disfruta de tu trabajo
Está demostrado que no es el trabajo en sí sino la actitud hacia el mismo lo que hace que seamos felices con él. Busca un propósito a tu trabajo, mantén una buena relación con tus compañeros…

8.      Sin presiones
El rendimiento irá aumentando poco a poco, no te exijas el 100% desde el principio. Al cabo de unos días irás cogiendo ritmo y volverás a sentirte eficaz en tus obligaciones.

9.     Aprende a desconectar
Cuando llegues a casa, estés con tu familia o amigos intenta desconectar del trabajo así evitaras la angustia y por otro lado, te empaparás de estar rodeado de las personas a las que aprecias.

10.  Usa el sentido del humor

Hacer bromas o chistes sobre la vuelva a la rutina te ayudará a v
er el lado más simpático del pequeño “trance” de volver a la rutina. 

Equipo Feeling

28 de agosto de 2014

¿Qué escojo hoy?


Se dice que el discípulo de un venerable sabio, estaba extrañado y sorprendido de que su maestro estuviese siempre sonriente y feliz, a pesar de las dificultades que tenía en la vida.

Intrigado, un día, le preguntó:

- Maestro, ¿cómo es que siempre se te ve tan contento y satisfecho?

El maestro le respondió:

- Amigo mío, no hay secreto alguno en esto.

- Cada mañana cuando me despierto, me hago la misma pregunta a mí mismo:

-¿Qué escojo hoy? ¿Alegría o tristeza?

- Y siempre escojo alegría.
 
 
“Aplícate el cuento”, de Jaume Soler y Mercè Conangla.

 


14 de agosto de 2014

Síndrome de Peter Pan ¿Verdad o ficción?


El síndrome de Peter Pan no es sólo una realidad sino que además afecta a más personas de las que podemos pensar.

Este problema es más común en hombres que en mujeres y se podría definir como la resistencia a crecer, es decir, el deseo de seguir siendo un niño a pesar del paso del tiempo.  Son personas que viven como niños presentando una gran inmadurez en casi todos los aspectos de su vida. Es frecuente que se trate de adultos a los que les da miedo la soledad, siendo dependientes de otras personas aunque con una gran resistencia al compromiso. Por otro lado, al igual que niños y adolescentes, suelen ser muy narcisistas y rebeldes.

Como es de esperar, este comportamiento genera importantes consecuencias en el día a día. En primer lugar, suelen presentar elevados niveles de ansiedad y tristeza. Por otro lado, el rechazo a asumir responsabilidades les impide avanzar y conseguir metas, afectando directamente en su autoestima.

Es difícil identificar las causas que provocan este síndrome pero parece que está relacionado con las experiencias vividas durante la infancia. Por un lado haber tenido una infancia feliz con muchos privilegios puede dar lugar a deseos de no abandonar esa cómoda situación y por otro lado, y en sentido contrario, si se ha tenido una infancia falta de cariño y de gratificaciones, se intentaría recuperar el tiempo perdido.

Pero a pesar de todo, es algo que se puede prevenir. Uno de los principales medios comienza precisamente en la infancia. Es importante que desde que los hijos son pequeños se les enseñe a ir resolviendo pequeños problemas cotidianos, se les exponga a la frustración, se les deje “sufrir en pequeñas dosis” y se le marquen unos límites claros. Todo esto combinado con el cariño, el amor y la flexibilidad. Como vemos, una vez más, la clave está en conseguir un equilibrio.

Pero como ocurre en los cuentos, las personas que padecen este problema pueden tener un final feliz. Hoy en día la psicología pone en manos de éstos recursos muy eficaces que les dan el empujoncito que necesitan para crecer.

"Wendy, ¿por qué tenemos que crecer?"
 Peter Pan


Paula Gordillo

7 de agosto de 2014

Las piedras




De pie frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen...
De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio:

¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí! 


Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro? Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.

Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.
Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca
podrás colocarlas después.

5 de agosto de 2014

Redes sociales: ¿Qué ha cambiado?

Seguro que formas parte de alguna red social. ¿Cuánto tiempo le dedicas? Con el uso abusivo de las redes sociales podemos perdernos muchas de las cosas que pasan a nuestro alrededor, y si no estamos pendientes de ellas perdemos la oportunidad de disfrutar de ellas.

Hoy en día las redes sociales se han convertido en una parte importante de la sociedad, especialmente de los más jóvenes. Muchas personas se conectan a los dispositivos electrónicos desde primera hora de la mañana, los utilizan para el trabajo y no los dejan de usar hasta que se acuestan. Un estudio realizado con jóvenes estadounidenses informa que pasan más del 22% del día en las redes sociales.

Los seres humanos somos seres sociales, por lo que tenemos la necesidad de relacionarnos con otras personas, comunicar pensamientos, ideas, emociones y experiencias. Desde hace tiempo la forma que tenemos de comunicarnos con otras personas ha cambiado, permitiendo comunicarnos en cualquier momento y en cualquier situación con otras personas.

Sin embargo ¿utilizamos las redes sociales de manera adecuada? El uso de las relaciones sociales nos favorece a la hora de mantener nuestras relaciones sociales, en cualquier momento podemos hablar con ellos, mandarles una foto o indicarles dónde nos encontramos.  Pero, ¿has pensado en lo que perdemos usando esta vía de comunicación?

El uso abusivo de las redes sociales reduce la posibilidad de vivir momentos con nuestros amigos de verdad, de compartir opiniones y risas con las personas más cercanas. Además, hay cosas que no se pueden experimentar ni contar por este medio de comunicación, como un beso, un abrazo o el consuelo de un buen amigo.

Te plateamos una pregunta para reflexionar: ¿Qué te aportan las redes sociales y qué es de lo que te han privado?

No permitas que las redes sociales te quiten lo más importante: vivir emociones y compartir experiencias con personas que te importan. ¡Levanta la vista!