28 de septiembre de 2014

SÍNDROME DE WENDY


¿Te acuerdas cuando hablamos del Síndrome de Peter Pan? Pues podemos encontrar su opuesto, el Síndrome de Wendy.
Las personas que sufren este síndrome, de las cuales la mayoría son mujeres, necesitan satisfacer las necesidades de otras personas porque se sienten responsables de su bienestar. Algunas de las principales características son:
Elevado perfeccionismo. Cree que es la única persona que puede hacer bien las cosas por eso se esfuerza y emplea mucho tiempo en que las cosas salgan bien.
Excesiva responsabilidad y sentimiento de culpa. Se echa sobre sus hombros un gran número de responsabilidades sintiéndose culpable cuando no las ha podido realizar o cuando ha cometido algún error.
Gran sacrificio. Considera que para demostrar el amor por una persona, debe sacrificarse por ella a pesar de estar cansado o de las consecuencias negativas.
Rechazar el conflicto. No le lleva la contraria nunca a su “protegido” para no discutir y para que no peligre la felicidad del otro. Es capaz de pasar por alto su felicidad, para hacer feliz al otro.
Al igual que en el caso del Síndrome de Peter Pan, la prevención es el mejor remedio. Educar en la igualdad y fortaleciendo la autoestima de nuestros hijos desde que son pequeños, es la clave y el mejor antídoto para evitar este problema.

Paula Gordillo




24 de septiembre de 2014

Las 10 cosas... que mejoraran nuestra relación de pareja

1.- Tratar de hacer feliz a la otra persona
   Uno de los secretos más importantes de la vida en pareja, es simplemente dedicarse a ser feliz y hacer feliz a nuestra pareja. La magia de todo esto, es que cuanto más damos y ponemos de nuestra parte, más recibimos. ¿No es estupendo?

2.- Crear cada día una relación basada en la confianza.
  Una relación basada en la confianza, es el mejor camino para un futuro lleno de felicidad y tranquilidad.  

3.- Pensar en la suma sin olvidarnos de nosotros mismos
Cuanto mejor nos tratemos a nosotros mismos, más cómodos y seguros nos mostraremos en la relación. Si de forma individual valemos mucho… ¡Imagínate en pareja!

4.- Valorar todo lo que nos gusta de la otra persona
   Al igual que en todas las relaciones sociales, no podemos pasar por alto valorar y reforzar todo aquello que nos guste de nuestra pareja, y mucho menos de las cosas que hacen por nosotros. Esta será la mejor forma de que continúe así.  Es más eficaz decir las cosas buenas que reprochar las negativas.

5.- Planear actividades en pareja, individualmente y… en grupo.
   Siempre debemos realizar además de actividades en pareja, planes separados que fomentaran mantener nuestra independencia. Además poder integrarnos en los círculos de nuestra pareja será muy beneficioso para sentirnos a gusto.

6.- Nunca anticipar o dar por hecho cosas que no son.
La mayoría de las discusiones comienzan por mal entendidos, por eso un buen consejo es no anticipar o dar por hecho cosas que nunca se han dicho. Adivinar el pensamiento de nuestra pareja no suele ser la mejor estrategia. La mejor alternativa es simplemente: Preguntar

7.- Respetarse
   El respeto es la esencia que hará que una relación se convierta en tóxica o beneficiosa. Respeta los valores, las costumbres, los gustos, el trabajo… esto es lo que hace que tu pareja sea única. 

8.- Sonreír
  ¡No os olvidéis de sonreír! Planead y llevad a cabo todas aquellas cosas que más os gustan y os hacen disfrutar. Además podréis descubrir miles de cosas nuevas que os hagan felices.

9.- Cuidar nuestra vida sexual
Una vida sexual sana y positiva reforzará la relación de pareja.

10.- ¡Comunicarnos!
  Y por último, pero posiblemente el punto más importante de todos… la comunicación. No nos cansaremos en el blog Feeling de mostraros la importancia de comunicarse en cualquier relación. Con ella podréis conoceros mejor, solucionar cualquier desacuerdo, planear cosas que a ambos os gustaría…  Es la mejor medicina para una pareja.


Equipo Feeling


23 de septiembre de 2014

EL SABIO Y LA BARCA

Cierta vez, un hombre decidió consultar a un sabio sobre sus problemas. Tras un largo viaje hasta el paraje donde aquel maestro vivía, el hombre, finalmente, pudo dar con él:


–Maestro, vengo a usted porque estoy desesperado. Todo me sale mal y no sé qué hacer para salir adelante.

El sabio le contestó:–Puedo ayudarte con esto. ¿Sabes remar?

Un poco confundido, el hombre contestó que sí. Entonces el maestro le acompañó hasta un lago. Juntos subieron a un bote y el sabio le dijo al hombre que remase hasta el centro del lago.

–¿Va a explicarme ahora como mejorar mi vida?, dijo el hombre, advirtiendo que el anciano gozaba del viaje sin más preocupaciones.

Al llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo:–Acerca tu cara al agua y dime qué ves.

El hombre se asomó por encima del pequeño bote y, tratando de no perder el equilibrio, acercó su rostro todo lo que pudo.

De repente, el anciano le empujó y cayó al agua. Al intentar salir, el anciano le sujetó impidiendo que subiera a la superficie. Desesperado, el joven manoteó, pataleó, gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba casi ahogado, el sabio soltó y le permitió subir. Una vez en el bote, entre toses y ahogos, el hombre gritó. 

–¿Está usted loco? ¿No se da cuenta, casi me ahoga?

Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó:–Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?

–¡Respirar, por supuesto!

–Bien, pues cuando luches para salir adelante con la misma vehemencia con la que luchabas por respirar, entonces estarás preparado para triunfar.


"Aplícate el cuento"Jaume Soler y Mercé Conangla (Ed. Amat)

22 de septiembre de 2014

El sol mejora nuestro estado de ánimo


Se acaba el verano, y poco a poco se van reduciendo las horas de luz. Pronto llegará el frío, la lluvia… esperamos que hayáis cargado vuestras pilas de energía estos últimos meses. ¿Sabías que la luz solar tiene beneficios para nuestro bienestar? ¿Alguna vez ha notado lo bien que se sienta pasar tiempo al aire libre en un día soleado?

Una exposición regular al sol es un factor crítico para la salud óptima, nuestra felicidad y la satisfacción en general. La luz del sol es importante para la regulación de nuestras funciones corporales y pautas de sueño. Una exposición al sol segura, le permite a tu cuerpo producir vitamina D, y esto es muy bueno para tu estado de ánimo. Por tanto, tomando las precauciones adecuadas es factible sacarle partido a las horas que dedicas a tomar el sol.  De esta forma, la piel, el sistema inmune, nuestro estado de ánimo y el descanso se benefician notablemente de su acción.


¿Por qué es positivo?

El sol, y la Vitamina D que éste fija en el cuerpo, se asocian a una amplia variedad de beneficios para el cuerpo. La vitamina D desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. El sol es la fuente natural más potente para obtener vitamina D porque es una pro-hormona que nuestra piel produce cuando se expone a los rayos UVB del sol; y aunque también se encuentra en alimentos, en comparación con la cantidad producida durante la exposición solar es mucho más baja.  Entre sus beneficios,  se incluye además, que reduce el riesgo de varios tipos de cáncer, enfermedades del corazón, esclerosis múltiple y osteoporosis, así como la mejora del sistema inmune. Eso sí, asegúrate de usar protector solar, pues mientras debes evitar quemarte, también necesitas la mayor exposición al sol para una buena salud.

Los bajos niveles de sol en el invierno o si vives en ciudades frías, pueden hacer que no estés muy bien de ánimo; y si lo unimos a que comenzamos una larga época de trabajo y de responsabilidades, aún es peor. Podemos decir que el comportamiento humano está muy condicionado por la cantidad de luz que el cuerpo recibe por día.    Por eso os aconsejamos, que incluso haciendo frio, es conveniente tener una exposición a la luz natural a lo largo del día, como por ejemplo: Colócate cerca de una ventana en la oficina o en una cafetería, aprovecha a dar un paseo antes de que caiga el sol, realiza deporte al aire libre…


Lucía Alonso Pérez

19 de septiembre de 2014

¿Cómo sabes?


Hace muchos años, en una pobre aldea china vivía un labrador con su hijo. Su único bien material, aparte de la tierra y de la pequeña casa de paja, era un caballo que había heredado de su padre.

Un buen día el caballo se escapó, dejando al hombre sin animal para labrar la tierra. Sus vecinos -que lo respetaban mucho por su honestidad y diligencia- acudieron a su casa para decirle cuánto lamentaban lo ocurrido.

Él les agradeció la visita, pero preguntó:

- ¿Cómo podéis saber que lo que ocurrió ha sido una desgracia en mi vida?
Ante estas palabras alguien comentó en voz baja con un amigo:
«Él no quiere aceptar la realidad, dejemos que piense lo que quiera, con tal que no se entristezca por lo ocurrido».

Y los vecinos se marcharon, fingiendo estar de acuerdo con lo que habían escuchado.

Una semana después, el caballo retornó al establo, pero no venía solo: traía una hermosa yegua como compañía. Al saber eso los habitantes de la aldea alborozados, porque sólo ahora entendían la respuesta que el hombre les había dado, retornaron a casa del labrador para felicitarlo por su suerte.

- Antes tenías sólo un caballo, y ahora tienes dos. ¡Felicitaciones!—dijeron.
-  Muchas gracias por la visita y por vuestra solidaridad —respondió el labrador. ¿Pero cómo podéis saber que lo que ocurrió es una bendición en mi vida?

Desconcertados, y pensando que el hombre se estaba volviendo loco, los vecinos se marcharon, comentando por el camino:

«¿Será posible que este hombre no entienda que Dios le ha enviado un regalo?».

Pasado un mes, el hijo del labrador decidió domesticar a la yegua. Pero el animal saltó de una manera inesperada, y el muchacho tuvo una mala caída rompiéndose una pierna.

Los vecinos retornaron a la casa del labrador, llevando obsequios para el joven herido. El alcalde de la aldea, solemnemente, presentó sus condolencias al padre diciendo que todos estaban muy tristes por lo que había sucedido.

El hombre agradeció la visita y el cariño de todos. Pero preguntó:

- ¿Cómo podéis vosotros saber si lo ocurrido ha sido una desgracia en mi vida?
Esta frase dejó a todos estupefactos, pues nadie puede tener la menor duda de que un accidente con un hijo es una verdadera tragedia.

Al salir de la casa del labrador, comentaban entre sí:

«Realmente se ha vuelto loco; su único hijo se puede quedar cojo para siempre y aún tiene dudas de que lo ocurrido es una desgracia».

Transcurrieron algunos meses y el Japón declaró la guerra a China. Los emisarios del emperador recorrieron todo el país en busca de jóvenes saludables para ser enviados al frente de batalla. Al llegar a la aldea, reclutaron a todos los jóvenes excepto al hijo del labrador que estaba con la pierna rota.

Ninguno de los muchachos retornó vivo. El hijo se recuperó, los dos animales dieron crías que fueron vendidas y rindieron un buen dinero. El labrador pasó a visitar a sus vecinos para consolarlos y ayudarlos ya que se habían mostrado solidarios con él en todos los momentos.

Siempre que alguno de ellos se quejaba el labrador decía:

- ¿Cómo sabes si esto es una desgracia? Si alguien se alegraba mucho, él preguntaba:


-¿Cómo sabes si eso es una bendición?
 

Y los hombres de aquella aldea entendieron que, más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.

Criticar a los demás te hace infeliz


Que levante la mano quien no haya criticado alguna vez. Es un comportamiento que suele ser habitual entre las personas. Sin embargo, ¿puede afectar esto en nuestro estado de ánimo? Según un estudio sí, y de forma negativa.
El estudio se llevó a cabo en la Universidad de Wake Forest. Los investigadores escogieron un grupo de universitarios entre los que existía una relación de amistad. A cada uno de ellos se le pidió que valorara a tres personas.

Tras los resultados, determinaron que personas que suelen emitir juicios negativos acerca de los demás y a cuanto les rodea, tienden a ser más infelices, con predisposición a la depresión y trastornos de personalidad. Por el contario, las personas que ven con buenos ojos a los demás se les puede considerar entusiastas, felices y emocionalmente estables.

"Una percepción positiva del resto de las personas indica satisfacción con nuestra propia vida", sugiere Dustin Wood, psicólogo y coautor del estudio que publicaba la revista Journal of Personality and Social Psychology.

 “Nuestras acciones hablan sobre nosotros, tanto como nosotros de ellas”

(George Eliot)

15 de septiembre de 2014

¡Estudiar puede ser muy fácil!

Acaban de empezar las clases, retomamos la rutina y empezamos a adaptarnos a los nuevos horarios: levantarse pronto, los niños van a clase y los padres a trabajar, empiezan las actividades extraescolares… Y un año más hay que retomar los estudios.

A los niños les suele costar mucho esfuerzo sentarse en una silla a estudiar y hacer los deberes, y en especial después de tantas horas de colegio. Sin embargo, es la manera para evitar el fracaso escolar. En España, el fracaso escolar afecta a más del 30% de los estudiantes. Estas cifras se podrían mejorar si instauramos en los alumnos el hábito y técnicas de estudio adecuadas.

Un hábito es un comportamiento que repetimos regularmente. Estos comportamientos los vamos aprendiendo a medida que los repetimos, y los mejoramos aprendiendo de los errores que cometemos.

¿Cómo podemos instaurar el hábito de estudiar en nuestros hijos?


Que nuestro hijo sepa estudiar y tenga el hábito de hacerlo todos los días es beneficioso para desarrollar la capacidad de aprendizaje. Podemos empezar a enseñar a nuestros hijos este hábito a partir de los 7-8 años. Cuando son más pequeños van a requerir más de nuestra ayuda, y a medida que van creciendo irán adquiriendo más autonomía.

A la hora de instaurar un hábito es importante que el niño tenga una figura en la que fijarse, como un modelo que le guíe.

Los primeros días procura dar pautas a tu hijo de qué es lo que tiene que hacer y cómo. Cuanto más específicas sean las pautas mejor será las entenderá tu hijo.

Te proponemos que sigas estas pautas:

-          Procura que el lugar de estudio sea siempre el mismo, así como la hora de empezar a estudiar. Lo ideal es que tenga su propia mesa de estudio y que empiece a estudiar todos los días a la misma hora, por ejemplo al llegar a casa, después de merendar.

-          Planificar la semana. Es de utilidad hacer un horario en el que aparezcan los días de la semana y se vea reflejado: las horas que se van a dedicar al estudio, el tiempo de descanso (dependiendo de la edad, para los más mayores aprox. 20-30min cada hora y media) y otras actividades, como por ejemplo el deporte, clases particulares, tocar un instrumento…

Distribuye el tiempo de manera que pueda ser flexible, ya que en ocasiones una tarea nos lleva más tiempo o menos del que habíamos planificado.

-          Planifica el estudio diario en función de las asignaturas y los deberes. Es recomendable empezar siempre por la asignatura o tarea que resulte más complicada.

-          Antes de empezar a estudiar, revisad y preparad el material que vaya a necesitar, y ponedlo a su alcance, para evitar que se levante de la silla en numerosas ocasiones.

-          Técnicas de estudio. Si tus hijos son pequeños tendréis que trabajar sobre las diferentes técnicas de estudio hasta dar con la que mejor le conviene a tu hijo.

-          Tiempo de ocio. Todo trabajo y esfuerzo merece tener una recompensa. No olvides hace actividades con tus hijos, será el mejor refuerzo que les puedas dar.

No te olvides que este proceso puede ser un poco largo y sacrificado para los padres. A pesar de ello, cuanto antes aprendan sus obligaciones, en este caso estudiar, y cómo deben hacerlo, será más beneficioso para el niño.


Silvia Abbad-J.A.