9 de diciembre de 2014

Dos sacos

Una antigua leyenda explica que tres hombres caminaban cargando, cada uno de ellos, con dos sacos sujetos a su cuello. Un saco colgaba por la parte anterior del cuello y el otro por la parte posterior, sobre la espalda.

Cuando al primero le preguntaron qué había en sus sacos, dijo:
·         Todo lo bueno que me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista. Por eso, al poco tiempo, me olvido de ello. El saco de enfrente, contiene todas las cosas desagradables que me han acontecido, todas las ofensas que me han infligido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, extraigo estas cosas y las miro desde todos los ángulos posibles. Me concentro en los elementos de mi saco anterior, los estudio, dirijo todos mis pensamientos y sentimientos hacia ellos.

Su respuesta explicaba por qué el primer hombre avanzaba muy poco en su camino: se detenía siempre para reflexionar sobre cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado.

Cuando preguntaron al segundo hombre qué era lo que llevaba en sus sacos, él respondió:
·         En el saco de enfrente, están todas las buenas acciones que he hecho. Las llevo delante de mí y continuamente las ventilo y las exhibo para que todo el mundo las vea. En el saco de atrás llevo cargados todos mis errores, las ofensas y pesares. Cargo siempre con ambos sacos dondequiera que vaya. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero, por alguna extraña razón, no puedo desprenderme de ellos.


Al preguntarle al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó:
·         El saco que llevo delante está lleno de maravillosos pensamientos, acerca de la gente, los actos bondadosos que han realizado y todo lo bueno que he disfrutado en mi vida. Es un saco grande y está lleno, pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco, lejos de ser una carga, me ayuda a avanzar. Por otro lado, el saco que acarreo a mis espaldas está vacío, puesto que le he hecho un gran orificio en el fondo. En éste, pongo todo lo malo que escucho sobre los demás y sobre mí mismo. Todas estas cosas van saliendo por el agujero y se pierden para siempre, de modo que no hay peso que me haga más penoso el trayecto.

Podemos elegir el sendero que queremos recorrer. Podemos elegir con qué equipaje viajar. Nosotros decidimos qué cargamos y qué dejamos. Somos responsables de las consecuencias que se derivan de nuestras elecciones.

5 de diciembre de 2014

Palabras en juego

“Se cuenta que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos. Cuando el Aburrimiento ya hubo bostezado por tercera vez durante la reunión que tenían, la Locura, como siempre tan loca,  les hizo una propuesta:
-¡Vamos a jugar al escondite!
-¿Al escondite? ¿Y cómo se juega a eso?
- Es un juego- explicó la Locura- que consiste en que yo me tapo los ojos y empiezo a contar desde uno hasta mil, mientras vosotros os escondéis. Cuando yo haya terminado de contar, el primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso la Apatía, que nunca se movía por nada, se levantó del sillón.
Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué iba a hacerlo si siempre la hallaban? Y la Soberbia opinó que este juego era muy tonto (en el fondo se sentía molesta de que esta idea no hubiera sido suya). La Cobardía tampoco jugó puesto que decidió que era mejor no arriesgarse.
Uno, dos, tres… comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue Pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra que encontró. La Fe subió al cielo, y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto que había en las cercanías.
La Generosidad no hallaba su lugar puesto que cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, a los que cedía el puesto. ¿Un lago cristalino?: era ideal para la belleza; ¿la rendija de un árbol?: un lugar perfecto para la Timidez; ¿el vuelo de la mariposa?: lo mejor para la Voluptuosidad; ¿una ráfaga de viento?: magnífico para la Libertad. Así que Generosidad acabó ocultándose en un rayito de sol.
El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado y cómodo, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos, y la Pasión y el Deseo se escondieron en el centro de los volcanes. El Olvido… no recuerdo dónde se escondió, pero esto no es lo importante.
Cuando la Locura llegó al 999, el Amor aún no había encontrado un lugar para esconderse: todo estaba ya ocupado; hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus rosas.
La Locura acabó de contar y empezó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de una piedra. Después escuchó a la Fe, discutiendo con Dios en el cielo; y a la Pasión y al Deseo se les sintió vibrar en los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y le fue muy fácil deducir que muy cerca se hallaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solito salió de su escondite porque era un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la Belleza. Con la Duda resultó mucho más fácil, puesto que la halló sentada en un tronco sin decidir aún hacia qué lado dirigirse para esconderse. Así fue encontrando a todos: al Talento, entre la hierba fresca; a la Angustia, en un pozo oscuro; a la Mentira, en el fondo del océano, y hasta al Olvido, que ya no recordaba que estaban jugando al escondite.
Sólo el Amor no aparecía. La Locura buscó detrás de cada árbol, dentro de cada arroyo, en la cima de las montañas y, cuando ya se daba por vencida, divisó un rosal lleno de rosas. Tomó una horquilla y empezó a mover las ramas. De pronto se escuchó un doloroso grito. El movimiento de las ramas hizo que unas espinas hiriesen los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y, para compensarle de alguna manera, le prometió ser su lazarillo hasta que viera de nuevo.
El Amor recuperó la vista, pero desde aquella ocasión y sin saber por qué, hay momentos que no ve. Desde entonces, cuando el Amor se vuelve ciego, la Locura lo acompaña.”
Libro “Aplícate el cuento” de Jaume Soler y M. Mercè Conangla. Ed. Amat

30 de noviembre de 2014

¿Una jornada laboral agotadora?

Cuantas personas no están satisfechas con su trabajo, o cuantas a pesar de estar a gusto comienzan a dudarlo debido a las horas extra, aumento de presión, exigencias y responsabilidades… Pues si comienzas a detestarlo, no te dejes llevar por una época mala, vamos a tratar de darte pautas para resistir y que nuestra semana no se reduzca al trabajo únicamente. 

Cuando debemos hacer frente a unas demandas que nos superan, vivimos esa situación como estresante, lo que nos genera una activación de nuestro cuerpo que produce ansiedad. Dicha alteración provoca problemas secundarios como pueden ser problemas para conciliar el sueño, alteraciones en nuestra alimentación, mostrarnos más irritables, sensación de ineficacia y agotamiento…

Inicialmente no supone un problema, ya que es lógico que ante los cambios laborales (nuevos proyectos, ascensos, época de mayor demanda, evaluaciones…) nuestro cuerpo reaccione con un estado de activación y alarma. El problema aparece cuando el estresor permanece a lo largo del tiempo y no somos capaces de adaptarnos a ello. 

¿Cómo nos puede afectar este problema extendido en el tiempo?

· Puede generar problemas relacionados con la salud: Dolores musculares, hipertensión, dolores de cabeza, alteraciones del sistema digestivo, úlceras gástricas…

· Cuando hay una alteración del sistema de alerta de nuestro organismo, se produce un desequilibrio hormonal, afectando por ejemplo a nuestro sistema inmunológico que puede facilitar por ejemplo ponerte enfermo con frecuencia y una notable pérdida de energía.

·  Reducción de la concentración y memoria, afectando en la calidad de las labores que se deben realizar. Generando problemas de rendimiento y eficacia laboral.

·  Pérdida de motivación, cansancio y emociones negativas como tristeza, frustración.

Debido a que no podemos mantener nuestro estado de activación mucho tiempo, finalmente se produce un agotamiento; lo que produce “estar quemados” o “fatiga laboral”.

El problema más significativo, no viene marcado por las alteraciones personales, sino por lo que genera a nivel de nuestras relaciones personales. Este problema dificulta conciliar nuestra vida laboral, familiar, social  y personal.

Algunas recomendaciones que podemos darte son:

- Fomenta la calidad y disfrute del tiempo que estás fuera del ambiente laboral.

- Trata de descansar y dedica tiempo a alimentarte correctamente.

- Organiza y gestiona tu tiempo.

- Realiza ejercicio físico y pon en marcha alguna técnica de relajación.

- No recurras a conductas desadaptativas, como por ejemplo el tabaco, café y bebidas alcohólicas para despejarte.

- Trata de desconectar una vez acabada la jornada laboral y en los momentos de descanso: Disfruta de la hora de comida sin hablar de lo que te queda por hacer.

- Realiza actividades agradables y de ocio.

Estos recursos, facilitarán tanto tu bienestar personal, como la posibilidad de llevar a cabo tu jornada laboral con mayores capacidades y de forma más eficaz.


Lucía Alonso Pérez

29 de noviembre de 2014

¿Tengo un hijo creativo?

Seguramente habréis oído hablar de la creatividad. Pero realmente ¿sabemos qué es? Y ¿cómo sabemos si una persona es creativa o no? Quizá tengamos una idea un poco equivocada.

La creatividad se define como la capacidad que tenemos para crear. Cuando leemos esta definición, lo primero que se nos viene a la cabeza profesiones como artistas, diseñadores, pintores, arquitectos… todas ellas relacionadas con el diseño.



Podemos pensar que nosotros somos más o menos creativos en función de las ideas y la capacidad de crear e imaginar que tengamos. Sin embargo, todos tenemos esta capacidad más o menos desarrollada.
Una persona creativa también es aquella que es capaz de encontrar soluciones a los retos a los que nos enfrentamos día a día. Por esto, desarrollar esta capacidad es tan importante para nuestros hijos: para que se sepan desenvolver en distintas situaciones y sepan adaptarse a la sociedad.

El rol que cumplen los padres para que nuestros hijos desarrollen esta actitud, es fundamental, ya que depende del entrenamiento diario que hagamos con ellos.

Los niños, desde que nacen pueden ser estimulados para que desarrollen, ya que son muy curiosos. Podemos utilizar esta curiosidad y el descubrimiento del mundo exterior para desarrollar creatividad.

¿Qué ventajas tiene que nuestro hijo sea o no creativo?
- La creatividad ayuda a que el menor construya su autoestima.
- Aumenta la conciencia de uno mismo.
- Favorece y desarrolla la comunicación del niño.
- Favorece el proceso de socialización, permitiendo una mejor adaptación al medio.

Nosotros, como padres ¿qué podemos hacer para trabajar con nuestros hijos la creatividad?

- El juego es muy importante para que los niños desarrollen esta capacidad creativa. Desde juegos que conlleven utilizar materiales para crear, como las construcciones, los dibujos o utilizar objetos para adaptarlos a sus juegos. 

- Los juegos de roles también son una buena herramienta para resolver conflictos.

- Inventa historias o cuentos con tu hijo. De esta forma tendrá que imaginar acciones de los personajes e ir creando una historia. También podéis cambiar el argumento de algún, cuento que ya conozcáis o cuento popular.

- Los niños tienen la costumbre de preguntar el por qué de muchas cosas. ¡Aprovecha esta oportunidad para desarrollar la creatividad! Cuando te haga alguna pregunta, pregúntale qué piensa él.

- Fomenta su autonomía, de tal forma que poco a poco sea él quien se vaya enfrentando y solucionando pequeños retos o dificultades. 

- Educa a tu hijo con valores, como la tolerancia y el respeto y la aceptación de las diferencias.


Silvia Abbad-J.A.

25 de noviembre de 2014

LA FURIA, EL DISFRAZ DE LA TRISTEZA

Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.”

Jorge Bucay

21 de noviembre de 2014

El campesino y el burro

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente durante horas, mientras el campesino trataba de hacer algo.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo, el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas, que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.


Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se calmó después de unas cuantas paladas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso por encima de la tierra.

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.


Equipo Feeling

19 de noviembre de 2014

Astenia otoñal, ¿Puede que esté sufriéndola?


Ha llegado tarde pero ya tenemos aquí el otoño y con él las lluvias, el frío, menos horas de luz… y en algunos casos la astenia otoñal.

Aunque es más frecuente en mujeres, nadie se libra de poder padecerla en esta época del año. Normalmente son los síntomas de apatía, tristeza, falta de energía, irritabilidad, falta de apetito o dificultad para centrar la atención o para conciliar el sueño los que nos indican que quizás podríamos estar sufriendo la astenia otoñal.  Pero no tienes de que preocuparte porque en la mayoría de los casos, estas sensaciones desaparecen pasadas unas semanas cuando ya nos hemos adaptado al cambio de clima.  



Para  hacer más llevaderas estas molestias puede ayudarte:
  • Aliméntate bien. La comida tiene un efecto muy poderoso sobre nuestro estado de ánimo, por eso debes prestar especial atención a lo que comes y  la regularidad que lo haces. Los frutos secos, carnes, verduras, pescados, lácteos son algunos de los alimentos más recomendables e intenta evitar las comidas precocinadas o poco sanas y las bebidas muy excitantes. Por último, no olvides que no hay nada como hacer un buen desayuno y estar bien hidratado. En resumen, en una dieta sana, variada y equilibrada está la clave.
  • Aprovecha la luz. Una de las causas principales de la astenia es la reducción de las horas de luz, así que remédialo saliendo, paseando, dejando que la luz entre en tu casa…
  • Haz ejercicio físico. Hemos visto en otras ocasiones la importancia que tiene el deporte para mantener no sólo el cuerpo sano sino también una mente sana. Te recomendamos que salgas a pasear, correr… y si puedes hacerlo al aire libre y de día mucho mejor.   
  • Duerme y descansa tanto tiempo como necesites y siempre que te lo permitan tus obligaciones. Puede que hayas observado que estás más cansado o dormilón de lo habitual, date una pequeña licencia y aumenta tus horas de sueño, ¡con 15 minutos más puede ser suficiente!
  • Pásalo bien. No hay nada mejor cada día que recompensarnos con una actividad que nos guste y con la que disfrutemos. Busca el momento para ir a clase de baile, ver una serie, ir al cine, leer… Recuerda hacer actividades gratificantes es uno de los mejores antidepresivos que hay.

La actitud es lo más importante. No podemos controlar el clima así que debemos aceptarlo como paso principal para encarar esta estación con actitud positiva y constructiva. ¡Aprende a verle el lado bueno de las cosas!
Como hemos dicho al inicio la astenia suele ser temporal y tal y como viene se va pero si consideras que solo no puedes superarla, te recomendamos que acudas a un especialista para recibir el apoyo y la ayuda necesaria.


Paula Gordillo