24 de abril de 2014

El ser humano, ese ser que se adapta a lo bueno y a lo malo


Los estudios nos muestran que las cosas “buenas” y los grandes logros sólo nos hacen felices de forma efímera. Pasado un tiempo, volvemos a estar como antes. Pero esto también ocurre con las desgracias y problemas que nos encontramos. Tras un periodo de preocupación, tristeza, angustia o cualquier otra emoción negativa, volvemos a estar como antes. Veamos algunos ejemplos:

  • Ser despedido o ascendido en el trabajo, pierden su efecto sobre el nivel de felicidad en menos de tres meses
  • La riqueza y la felicidad no guardan una fuerte relación. Los ricos son sólo ligeramente más felices que los pobres.
  • A pesar de que ahora tenemos más dinero que hace 50 años, el nivel de satisfacción con la vida no ha aumentado en muchas naciones ricas.
  • Ser más o menos atractivo no incide en  la felicidad.
  • La salud física objetiva, apenas guarda relación con la felicidad.

Pero aunque esto ocurre de forma general, hay algunas situaciones a las que tardamos más en acostumbrarnos como por ejemplo: la muerte de un hijo o de la pareja, un accidente, cuidadores de personas que padecen Alzheimer o el caso de los habitantes de India o Nigeria que se siguen considerando menos felices que las personas de países ricos a pesar de que la pobreza persista desde hace siglos. 

Paula Gordillo

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